domingo, 24 de marzo de 2019

Verde que te quiero verde

Como ya sabes si lees habitualmente este blog, los baños públicos (sobre todo los frecuentados por gente joven) son uno de los lugares donde encuentro mensajes de todo tipo que me parecen interesantes. Y el de hoy, encontrado en la Facultad de Filosofía y Letras, me va a servir de introducción para el tema de esta entrada:

Universidad Complutense de Madrid

F. G. Lorca es, por supuesto, el poeta y dramaturgo Federico García Lorca (1898-1936), que dijo exactamente, durante una conferencia, La poesía no quiere adeptos sino amantes. Adepto/a significa 'partidario de algo, que está a favor de algo'. Creo que quiso decir que no basta con que seamos aficionados a la poesía; la poesía hay que amarla.

Y amar la poesía es lo que hacen algunos poetas que, además de publicar sus poemas en libros, nos dejan sus frases poéticas o micropoemas en lugares inesperados de la ciudad, en una pared o en un contenedor de la basura, como lleva bastantes años haciendo el poeta Neorrabioso en Madrid:

Aprende español callejeando por Madrid: Verde que te quiero verde
Calle Duque de Liria

Un equilibrista es un artista que hace peligrosos ejercicios de equilibrio, por ejemplo en los circos. Cuando Neorrabioso dice que prefiere a los equilibristas, quiere decir que le gusta más la gente que asume riesgos, que no siempre es sensata y prudente. La gente equilibrada suele pensar y medir sus decisiones y, quizá por eso, se pierde muchas cosas buenas de la vida. 

Otro verso de Neorrabioso que me encanta es el que encontré una noche en un contenedor:

Aprende español callejeando por Madrid: Verde que te quiero verde
Calle Montserrat

Ella, la amada del poeta, no se deja corregir, o sea, no permite que nadie la corrija. Los poemas, en cambio, se dejan corregir, claro, no pueden protestar cuando el poeta los cambia. ¿Eso es un defecto de ella para el poeta? No, todo lo contrario, creo. Creo que para él es un valor de la mujer a la que ama. 


Y me encantan y me divierten también las versiones de poemas que la gente va dejando, de forma anónima o no, por la ciudad. Te voy a dar un ejemplo. 

Uno de los poemas más famosos de Federico García Lorca empieza así:

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

Se trata del poema Romance sonámbulo, que cuenta la historia de una joven gitana muerta y una historia de amor frustrada. Su primer verso, verde que te quiero verde, no tiene un significado claro ni una gramática habitual, pero resulta muy sonoro, muy rítmico; probablemente por eso se ha hecho tan popular que no es difícil encontrar versiones de él en mensajes de todo tipo. 

Y aquí tienes una:

Aprende español callejeando por Madrid: Verde que te quiero verde
Universidad Complutense de Madrid

Pues solo ha añadido cinco letras (s-n-u-d-o) y ha cambiado todo el sentido, ¿no? La foto la tomé en una taquilla de la Facultad de Bellas Artes, una facultad llena de sorpresas de este y otros tipos de la que te hablé en la entrada Guerra en la facultad. Esta frase está escrita en muy buen lugar: la taquilla, que es donde se guarda la ropa, entre otras cosas.

Y el segundo ejemplo forma parte de una serie de frases poéticas que el Ayuntamiento de Madrid pintó en el otoño pasado en muchos pasos para peatones. Las frases fueron enviadas por los habitantes de la ciudad, y sus nombres aparecen, como puedes ver en la imagen. Y también tengo que decir el nombre de la persona que me ha enviado esta foto, mi colega y amiga Yolanda Pérez Sinusía (¡muchas gracias, Yolanda!):

Aprende español callejeando por Madrid: Verde que te quiero verde
Calle General Álvarez de Castro


Decimos cruzar en verde (o en amarillo, o en rojo) para referirnos a la acción del coche o del peatón cuando cruza (atraviesa, pasa) el paso de peatones y la luz del semáforo está en uno de esos colores. Así que la frase queda muy graciosa, porque, además de recordar el poema de Lorca, ¡está enseñando a la gente cuando debe cruzar: cuando la luz está en verde! ¡Muy ingeniosa María José Villar Sánchez!


Verde que te quiero ver de nuevo por aquí, en el blog. ¡Hasta pronto!


P.D. A mi gran amigo el poeta Abel Murcia, un abrazo.






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