domingo, 23 de abril de 2017

¿Cuánto vale un libro?



Aprende español callejeando por Madrid: ¿Cuánto vale un libro?
Plaza Tirso de Molina

El valor de un libro, como el de una obra de arte, puede ser diferente para cada persona. Por eso, me parece una interesante oferta la que hacen en este cartel, de una librería donde cada persona que compra decide el valor del libro. Claro que, curiosamente, aunque esta foto la saqué hace pocos meses, la librería Libros cercanos ya ha cerrado. Parece que no es buen negocio permitir que cada uno fije el precio del libro que se lleva.

Nos vamos, pues, a otra librería que sigue abierta y que tiene un bello nombre:


Aprende español callejeando por Madrid: ¿Cuánto vale un libro?
Calle de la Palma

Un arrebato es un ataque de una emoción; digo ataque porque es la llegada de un sentimiento de una manera muy intensa, así que hablamos, por ejemplo, de un arrebato de alegría o de un arrebato de ira. Esos arrebatos nos impulsan a acciones inesperadas, repentinas. Y los libros nos pueden causar también emociones intensas, arrebatos de emociones.

Me gusta también la descripción que hacen de su librería: mundialmente pequeña. Supongo que quieren decir que, aunque el local es pequeño, en él cabe el mundo entero, porque eso es lo que pasa cuando lees libros, que viajas por todo el mundo. Porque leer te ayuda a  volar, como dice este cartel que estaba en el escaparate de la librería Tres rosas amarillas:


Aprende español callejeando por Madrid: ¿Cuánto vale un libro?
Calle Espíritu Santo

Leyendo podemos viajar por el mundo entero, pero también por nuestro pasado y por nuestro futuro. Y también podemos conocer mundos inexistentes, algunos imposibles -si leemos novelas fantásticas- y otros posibles pero que no existen. Como el de los inventos literarios, que el argentino Eduardo Berti recoge en su libro Inventario de inventos (inventados); fui hace poco a una exposición sobre este libro en Centrocentro (la zona del Palacio de Cibeles dedicada a actividades culturales), en la que aparecía esta frase:


Plaza de Cibeles

En fin, hay libros para todos los gustos, y cada uno puede elegir. Como dicen en la fachada de esta otra librería de Lavapiés:


Aprende español callejeando por Madrid: ¿Cuánto vale un libro?
Calle Santa María

El conector con tal de que expresa una condición imprescindible, absolutamente necesaria. O sea, lo realmente necesario es que disfrutemos de los libros, y no que el libro sea largo o corto, difícil o fácil, que trate un tema u otro, etc. Y cada uno disfruta de manera diferente.

Con tal de que es sinónimo de otros conectores: a condición de que, siempre que, siempre y cuando, que podrían usarse en la frase de la foto.

¿Cuánto vale un libro? Los tenemos gratis en las bibliotecas, a un euro en librerías de segunda mano, a 20 o más euros cuando los compramos nuevos en las librerías. No importa el precio, con tal de que leas.

Hoy, 23 de abril, Día del Libro, ¿me recomiendas uno?






martes, 18 de abril de 2017

Aprender español en el WC

Pues sí: tal como dice el título, el baño es también un buen lugar para seguir aprendiendo español. Y me refiero concretamente a los baños públicos, que están llenos de carteles interesantes. Claro que también puedes aprender español en tu cuarto de baño, leyendo, escuchando algo, y quizá sea un buen lugar para hacerlo, pero hoy nos vamos de recorrido por servicios de varias partes de España.

Algunos baños públicos ponen los carteles en inglés y en español, así que es una buena ocasión para aprender alguna palabra nueva. Por ejemplo, podemos aprender cómo se usa el verbo faltar con el significado de 'no haber algo que debería haber':


Aprende español callejeando por Madrid. Un blog para estudiantes de español.
Burgos

Como ves, el sujeto de este verbo es la que cosa que no hay; si esa cosa es plural, el verbo debe ir en plural: Faltan dos hojas en el cuaderno.

También podemos repasar el funcionamiento del verbo gustar:


Aprende español callejeando por Madrid. Blog para estudiantes de español.
Navalperal de Pinares (Ávila)

Navalperal de Pinares (Ávila)

Pero lo que me parece más divertido de los baños son las interacciones entre personas que no se conocen. Seguro que tú también has visto muchas en los baños de tu país: hay gente que completa o cambia las frases que ha escrito otra persona, o que responde a lo que dice. Vamos a ver algunos ejemplos:


Aprende español callejeando por Madrid. Blog para estudiantes de español.
Calle Preciados (Madrid)

Espero que la persona que escribió la primera frase no entre en el mismo baño otra vez y lea esto. ¡Qué desprecio!

Aprende español callejeando por Madrid. Blog para estudiantes de español.
Calle Preciados (Madrid)

Supongo que la primera persona era una estudiante y se refería a su clase, a su grupo, pero la segunda ha aprovechado para hacerle un homenaje a la clase trabajadora. Pues sí, ¡que viva la clase obrera!


Aprende español callejeando por Madrid. Blog para estudiantes de español.
Calle Preciados (Madrid)

Parece que escribir en los baños públicos es algo contagioso. Lo vemos y sentimos ganas de hacerlo también. Estas dos personas lo han conseguido.

Pongo aquí otra vez esta foto que ya publiqué en la entrada Cuando se apague el sol, pero que es un buen ejemplo de estas conversaciones entre desconocidos en los baños públicos:


Universidad Autónoma de Madrid


Por cierto, si quieres saber qué diferentes nombres reciben los baños públicos (y hay muchos nombres, por cierto), entra en En Madrid no se mea los domingos.

Como estrategia para aprender más español, te propongo no solo leer los carteles de los baños públicos, sino usar la puerta del baño de tu casa. Sí, puedes poner, por ejemplo, post-its con frases o palabras que quieres recordar. En el baño pasamos mucho tiempo, ¿por qué no aprovecharlo? Es fácil:


Aprende español callejeando por Madrid. Blog para estudiantes de español.



¿Y tú, has escrito alguna vez en alguno? ¿En tu país también es frecuente ver este tipo de "conversaciones"?¡Hasta pronto!




martes, 4 de abril de 2017

Hasta las tantas

Hace poco, mi amiga Cristina García (de Educaglobal) me envió esta foto para el blog:

       
hasta las tantas
Foto de Cristina García Sánchez

Esta tienda está abierta hasta las 3 de la mañana (o de la madrugada, como prefieras), así que está abierta hasta muy tarde. Es decir, hasta las tantas. Las tantas son una hora imprecisa (pueden ser las tres, o las dos, o las cuatro, o las cinco); las tantas solamente significa que es de noche y es muy tarde. Veamos  un ejemplo más:

- ¿A qué hora volviste anoche? No te oí.
+ Uf, no sé, no me acuerdo.
- Seguro que volviste a las tantas. ¡Cada día vuelves más tarde!

Muchos estudiantes extranjeros de mi escuela se quejan, año tras año, de que las tiendas en España cierran entre las 14'00 y las 17'00. Esto cada vez es menos verdad en Madrid, donde encontramos muchas tiendas que no cierran desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche. Y algunas no cierran nunca: hay estancos, farmacias, supermercados y peluquerías abiertos las 24 horas. Y además, hay un montón de sitios que abren hasta muy tarde por la noche, como este:


abierto hasta el amanecer
Calle San Vicente Ferrer

Hasta el amanecer no es tampoco una hora muy precisa, ¿no? Aunque seguramente en la puerta tienen puesto el horario exacto. 

En español, como supongo que pasa también en otras lenguas, hay muchas expresiones y palabras para hablar de horas y cantidades aproximadas. Tenemos por ejemplo, las formas y pico o y algo, de las que ya te hablé en Ciento y pico.

Veamos alguna más, por ejemplo la que da nombre a esta cervecería:


tropecientos
Calle Luchana

Tropecientos/as parece un número como trescientos (300) o cuatrocientos (400), pero no lo es: simplemente significa 'muchísimos'. También se usa, pero menos, la palabra chiquicientos/as. Supongo que le pusieron este nombre a la cervecería para dar la impresión de que es un sitio al que va mucha gente.

La misma idea, pero expresando una sucesión de cosas repetidas, da el adjetivo enésimo/a. Por ejemplo, si digo: Te lo digo ya por enésima vez: ¡recoge la cocina!, significa que he dicho lo mismo ya bastantes veces.

Un par de ejemplos más:

El enésimo "no" a Melania Trump

El diseñador Zac Posen se suma a la larga lista de diseñadores que se niegan a vestir a la primera dama por motivos políticos.


(Fuente: El Huffington Post)

Hangouts, el enésimo proyecto fallido de Google

Google es, sin duda, una empresa diferente a todas las demás. Tiene un enorme potencial innovador y ningún miedo al sistema de prueba y error a la hora de poner en marcha nuevos servicios y plataformas. Eso le ha permitido dominar internet y otros mercados pero también le ha provocado sonoros fracasos.

(Fuente: blog La caverna cibernética)


Y eso es todo por hoy. Me despido por enésima vez desde que empecé este blog, después de haber escrito tropecientas mil palabras en él, y, quizá, tú las leas a las tantas. ¡Hasta pronto!


martes, 28 de marzo de 2017

Asturias, patria querida

En los últimos tiempos me he fijado en que hay bastantes establecimientos en Madrid que tienen un nombre con un diminutivo en -ino o -ina (en lugar del diminutivo en -ito o -ita, más común), muy característico del español hablado en Asturias, una comunidad autónoma española que está en el norte, en la costa del mar Cantábrico, y que es una de las zonas que más me gustan de España.

Fíjate, por ejemplo, en estos nombres:

casina
Calle Caballero de Gracia

cosinas
Calle Noviciado

tiendina
Calle Argumosa

En la mayor parte de España se diría casita, cositas y tiendecita (por cierto, si quieres recordar cómo se forman las palabras con este diminutivo, puedes entrar aquí: A la playita).

Pero es que, además, en Asturias se habla el asturiano o bable, una lengua que viene del latín (igual que el español), una variante de una lengua más amplia, el asturleonés. En bable, el diminutivo femenino plural es el que ves en esta foto:

cosines pa picar asturias
Oviedo
Como puedes ver, la foto está hecha en Oviedo, que es la capital de Asturias, y eso significa que tuve la suerte de ir a pasar unos días allí hace poco tiempo. 

Las cosines son las cositas, claro, y escriben también pa en lugar de para, tal como lo pronunciamos. El resto de la carta está en español, aunque, como son lenguas que tienen tanto en común, uno nunca puede estar seguro.

Un ejemplo parecido es el de este otro cartel de una tienda de recuerdos de Asturias:


asturiano o bable
Oviedo
  
En la imagen, además, podemos ver dos cosas muy simbólicas de Asturias: una vaca (tradicionalmente ha sido una zona con muchas vacas lecheras, y de hecho una de las marcas más conocidas de leche es Central Lechera Asturiana, que, por cierto, según un estudio reciente, es la empresa con mejor reputación en España) que está sirviendo sidra (bebida alcohólica procedente de la sidra) en un vaso. En realidad, la palabra exacta para describir lo que hace la vaca es escanciar, porque la sidra asturiana, para que tenga buen sabor, no se puede servir directamente en el vaso, hay que lanzarla desde arriba y a bastante distancia. La vaca, además, está encima de un par de cajas de botellas de sidra; puedo garantizarte que en Asturias cada fin de semana se consumen muchísimas de esas cajas, porque lo he visto y lo he olido: como muchas veces cae sidra al suelo al escanciarla, ¡los bares huelen muchísimo a alcohol!

En este otro cartel del Ayuntamiento puedes ver más diferencias entre el español y el bable:

asturiano, bable
Oviedo
De todas formas, y aunque se enseña en muchas escuelas, el bable no es lengua oficial en Asturias y no se puede usar de forma oficial (en documentos legales, por ejemplo).

Hay otras cosas muy simbólicas de esta maravillosa tierra que otra vez tuve oportunidad de ver. Una de las cosas que más me gustan es ir por las carreteras viendo estas curiosas construcciones de madera y piedra:


hórreo asturiano
Avilés
Se usaban antiguamente para guardar la comida, seca y alejada de los animales. Casi todas las casas de campo tenían su hórreo, que es como se llama, y en Asturias se pueden ver aún muchísimos. También hay muchos en Galicia y en el norte de Portugal, aunque los estilos son diferentes. 

Y ya que estoy con cosas típicas, también voy a mostrarte una foto de unos asturianos que llevaban el traje tradicional:


traje tradicional de Asturias
Oviedo

Esta pareja seguro que iba camino de la calle Gascona, una calle llena de chigres (los locales donde se bebe sidra y se come ¡cantidad!), donde muchas veces pasan tocando música y bailando, supongo que contratados por el Ayuntamiento para alegrar el fin de semana. Apenas se puede ver en la foto, pero el hombre llevaba en su mano derecha una gaita, un instrumento musical de viento que, con diferentes formas, aparece en la música tradicional de muchas zonas y países de Europa: Galicia, León y Cantabria, en España, pero también Irlanda, Escocia (Reino Unido), Bretaña (Francia), etc.

Y para terminar este recorrido sentimental por Asturias, te dejo con la canción tradicional Asturias, patria querida, actualmente himno oficial de la comunidad autónoma, que es también una canción muy popular en toda España.

Te dejo dos versiones: una primera, cantada por dos mujeres, que cantan primero en español y luego lo mismo en bable; la segunda, una versión solo musical, tiene como protagonista a la gaita.








       
¿Cómo? ¿Que todavía no conoces Asturias? ¡Vente pa Asturies cuanto antes, hombre! ¡Hasta pronto!



martes, 21 de marzo de 2017

Piropos


Aunque no conozcas la palabra piropo, sabes qué es porque existe en todas partes del mundo (en unas más que en otras, eso sí). Es, según los diccionarios, una palabra, una expresión o una frase que expresa admiración y se dirige a una persona. Explicado así, parece una cosa bastante positiva, ¿verdad?

Lo que pasa es que, en el uso diario, se llama piropo a lo que algunos hombres les dicen a mujeres desconocidas en la calle (rarísimamente es al revés, de mujeres a hombres). Y lo que dicen esos hombres no es siempre positivo (aunque ellos piensen que sí): es, con frecuencia, grosero ('de mal gusto'), vulgar, a veces inoportuno y muchas veces insultante. Y, en todo caso, sea bueno o malo, nadie tiene derecho a comentarle a otra persona a la que no conoce nada sobre su aspecto.

Eso es lo que nos recuerda el Ayuntamiento de Madrid en algunas campañas de concienciación recientes. Por ejemplo, en estos carteles, colocado el primero en un mercado y el segundo en la Casa de Velázquez:

piropos machismo
Mercado de San Enrique

piropos y machismo
Casa de Velázquez


Tía buena y maciza son típicos piropos vulgares que se refieren a la belleza o a la proporción del cuerpo de la mujer (y son palabras que también se usan para los hombres). La frase completa: Tía buena, maciza, dime cómo te llamas para poder pedirte a los Reyes pretende ser una frase graciosa; se refiere a pedir a la mujer de regalo a los Reyes Magos, como si la mujer fuera una cosa que se puede regalar. Por eso, en el cartel del Ayuntamiento todo aparece tachado, excepto Día de Reyes.

En el segundo cartel, aparece la frase Vas provocando, que algunos hombres les dicen a mujeres que van vestidas para, según ellos, provocar su excitación sexual. Por ejemplo, si una mujer lleva escote ('abertura en la ropa, en la parte del cuello, que permite que se vea parte del pecho'), ropa ceñida ('ajustada al cuerpo') o una falda corta. Y el cartel le da la vuelta a esta frase, diciendo que quien va provocando es el hombre, que provoca vergüenza ajena (la vergüenza que te provocan las acciones o palabras de otra persona, no porque tú sientas vergüenza, sino porque la otra persona te parece ridícula).

Hace poco, en la manifestación del Día de la Mujer, también vi pancartas que se referían a este tema, como esta:

piropos y machismo
Calle Alcalá


Algo para mí muy diferente son las palabras amables que puedan decirse entre conocidos, amigos o compañeros de trabajo, por ejemplo. Tanto de hombres a mujeres como de mujeres a hombres. A veces, alguna de esas frases amables te alegra el día: ¡Qué bien te sienta esa ropa!, ¡Qué bien te queda ese peinado!, ¡Qué guapo/a estás hoy! Siempre que, claro, no vengan de tu jefe o jefa y no se repitan de forma insistente ni tengan ninguna otra intención, porque si es así, ya tiene otro nombre, que es acoso sexual en el trabajo.

Eso sí, hay piropos clásicos, muy antiguos, que a mí nunca me sentarían mal, como este:


carita de nardo
Calle del Espino


El nardo es una flor blanca, así que este piropo habla de la blancura de la cara. En los últimos años se está volviendo a poner de moda la piel blanca, especialmente en la cara, pero durante décadas lo que estuvo de moda era estar morena. Antiguamente, en cambio, se apreciaba la piel blanca en la cara, una piel de señorita a la que no le había dado el sol, como sí les daba, normalmente, a muchas mujeres que trabajaban, especialmente en la agricultura.

De modo que este piropo -que no es, desde luego, de uso habitual- es una metáfora y no se puede comparar con las barbaridades que a veces se oyen en la calle.

De todas formas, afortunadamente, la costumbre de piropear a las mujeres en la calle ha ido perdiendo  terreno, creo. 

¿Qué opinas tú sobre este tema? ¿Se piropea mucho en tu país?

¡Hasta pronto!



martes, 14 de marzo de 2017

Vuélvete loca

En un gran parque de Madrid, llamado Dehesa de la Villa, hay un pequeño monte desde el que se puede ver una magnífica vista de una parte de la ciudad, y, sobre todo, unos estupendos anocheceres. Este pequeño monte o cerro tiene dos nombres que parecen muy feos: uno antiguo, Cerro de las Balas, y otro más reciente, Cerro de los Locos. El primero se lo pusieron porque cerca había un lugar donde se practicaba el deporte del tiro, y a veces las balas pasaban cerca; el segundo es más curioso: cuando casi no había gimnasios en Madrid y tampoco estaba de moda hacer deporte al aire libre, aquí venían muchos deportistas, además de toreros y gente que trabajaba en el circo, a practicar. La gente decía que estaban locos por dedicarse a estas actividades.

Allí, en el punto más alto del cerro, está este cartel:


cerro de los locos
Dehesa de la Villa

Probablemente no conoces la palabra pelotari; es una palabra vasca para hablar de las personas que practican el deporte llamado pelota vasca. Lo de ecologistas, con seguridad, es muy posterior, porque esa palabra no se conoció ni se usó en España hasta mucho más tarde.

A este lugar siguen yendo muchas personas a hacer deporte. Pero ahora no pensamos que están locos, porque ahora hacer deporte al aire libre está muy de moda.

Así que el concepto de estar loco cambia a lo largo del tiempo, ¿verdad? Decimos que están locos los que hacen cosas que nos parecen raras, los que son diferentes, pero, como dice esta otra pintada...


mejor loco que borrego
Plaza de la Corredera (Córdoba)

El borrego, un cordero joven, es un animal que siempre hace lo que hacen los otros borregos; así que, cuando decimos que alguien es un borrego, significa que no tiene voluntad propia.

Pero claro, no estamos hablando de la verdadera locura, de los trastornos o enfermedades mentales; en estos casos, en España, generalmente no decimos estar loco/a, sino ser un/a loco/a.

Hay otro sentido con el que usamos mucho la palabra loco/a, para hablar de una pasión: si una persona está loca por otra persona, es que está muy enamorada; si está loca por una cosa, es que le apasiona o le apetece muchísimo.

Además de ser y estar, usamos la palabra loco/a con verbos que expresan cambio, como volverse, ponerse y hacerse. Por ejemplo, en el nombre de este bar de copas del barrio de Chueca:


volverse loco
Calle Hortaleza

Volverse loco se puede entender de muchas maneras: puede indicar un gran entusiasmo por algo que nos pasa (Se volvió loco de alegría), de un comportamiento que nos parece extraño o irresponsable (¿Pero tú te has vuelto loco o qué? ¿Cómo se te ocurre subirte con el niño al árbol?) o de un trastorno mental. 

En el caso de la foto, no es casual que el bar esté en el barrio de Chueca y que tanto el cartel como la persiana sean de color rosa, porque la palabra loca, así, en femenino, se usa coloquialmente para hablar de hombres homosexuales, especialmente si tienen comportamientos o aspecto muy "femeninos". Así que en este local nos invitan a pasárnoslo bien rodeados de otras locas.

Es a este sentido de la palabra loca al que se refiere el cantante Joaquín Sabina en esta canción, haciendo también referencia a un personaje de la historia de España, la pobre reina Juana la Loca, que murió encerrada en un monasterio:





Ponerse como loco/a puede usarse también para hablar de un cambio a un estado de gran alegría (Se puso como loco de contento cuando leyó tu mensaje) pero se usa con frecuencia para hablar de alguien que de repente pasa a un estado de furia o de violencia (No sabemos por qué, se puso como loco e intentó romper la puerta).

Por último, decimos que alguien se hace el loco cuando simula desconocer algo o simula ver u oír algo:

Cuando llegó la hora de pagar la cuenta, se hizo el loco y se fue al baño.

Una expresión muy parecida, como ves, a hacerse el sueco.

Y no te olvides de otro uso de la palabra loco que vimos la semana pasada: hacer algo a lo loco.

Resumo en esta imagen lo que te he contado hasta ahora, que, recuerda, se refiere a los usos más frecuentes en España:


estar ser volverse hacerse ponerse loco


Como ves, esta palabra tiene muchos usos. Además, y no sé si pasa lo mismo en otras lenguas, hay muchas maneras de decir que alguien está loco en español. Algunas de las que se usan en España las tienes en la imagen de debajo. ¿Existen también tantas maneras en tu lengua de hablar de esto? ¿O es que los españoles nos hemos vuelto locos y no sabemos hablar de otra cosa?


estar loco expresiones

 ¡Hasta pronto!


martes, 7 de marzo de 2017

A lo loco


a lo loco
Corredera de San Pablo

Hacer algo a lo loco es hacerlo de manera alocada, es decir, sin reflexionar. Así que este restaurante llega a Madrid y va a abrir su local sin pensarlo ni planificarlo mucho, alegremente. Eso dicen, pero no me lo creo mucho, creo que dicen eso para dar una imagen de alegría, espontaneidad, movimiento.

A lo + adjetivo masculino nos sirve, como ves, para expresar una manera de hacer las cosas. Pero loco no es el único adjetivo que usamos así. Aquí tienes otro ejemplo:


a lo grande
Metro de Madrid

Hacer algo a lo grande es hacerlo con exceso, en grandísima cantidad, o con mucho lujo. La verdad es que en el anuncio de Iberia Express lo de disfrutar a lo grande no está muy justificado, porque no hay mucho espacio para sentarse (como en casi todos los aviones ahora, ¿verdad?, lo noto incluso yo, aunque soy bajita) ni es una línea aérea de lujo. Pero bueno, esto es publicidad, y en publicidad se puede mentir, claro.

Usamos también a lo + nombre de persona famosa para decir que se hace algo como lo suele hacer esa persona. Mira estos dos ejemplos, el primero de una revista y el segundo de Youtube:


Amal Clooney se viste ‘a lo Kate Middleton’ para asistir a las Naciones Unidas


(de la revista Hola)





Hay otra forma muy parecida de expresar manera, pero una manera peculiar: la manera de hacer las cosas en un determinado país, continente, ciudad, región, etc. Para esto, usamos a la + adjetivo femenino. No he encontrado ejemplos por la calle, pero nos sirven estos ejemplos de tres películas donde nos muestran que el amor se entiende y se vive de diferente manera en diferentes países:










Con esta construcción se creó una expresión muy conocida, despedirse a la francesa, que significa 'irse de un lugar sin decir adiós'. Pero yo no me voy a ir sin despedirme y sin dejarte una imagen con más ejemplos sobre el tema de hoy. ¡Hasta pronto!





martes, 28 de febrero de 2017

A todo trapo

a todo trapo
Logroño (La Rioja)

Esta bonita tienda de estilo modernista de Logroño tiene un nombre del que podemos hablar un buen rato, porque la expresión a todo trapo tiene varios significados y muchos sinónimos.

En primer lugar, tengo que decirte que esta expresión, igual que muchas que empiezan con la preposición a, acompaña normalmente a un verbo, a la expresión de una acción, y nos sirve para expresar cómo se hace esa acción. En el caso de a todo trapo, puede indicar:

- Volumen muy alto de un sonido: Puso la música a todo trapo, sin importarle si a alguien le molestaba.
- Gran velocidad o rapidez: Conducía a todo trapo, como si estuviera solo en la autopista.
- Con gran lujo: Vive a todo trapo. Se nota que le tocó la lotería hace poco tiempo.


Esta expresión tiene muchos sinónimos, unos u otros dependiendo del sentido con el que la usemos; fíjate, todos ellos empiezan con la preposición a:



       
El nombre de la tienda de la primera foto hace referencia al lujo. Pero también juega con el significado de la palabra trapo, 'trozo de tela'. Muchas veces con esa palabra nos referimos a los trozos de tela que sirven para limpiar la casa, pero en la lengua informal se usa mucho, con un sentido humorístico, para hablar de la ropa: por ejemplo, se dice con frecuencia, de manera bastante machista, que las mujeres hablan mucho de trapos, o sea, de ropa. Y en esta tienda, hacen ropa, y ropa que no es barata (de ahí la referencia al lujo).

Un significado muy diferente tiene otra expresión con la palabra trapo que nos recuerdan en este restaurante madrileño:


al trapo
Calle Caballero de Gracia

Cuando vemos el nombre de este sitio, inmediatamente pensamos en la expresión entrar al trapo. Creo que han elegido esta expresión porque así pensamos en entrar en el restaurante. Entrar al trapo significa 'reaccionar de manera poco reflexiva, respondiendo a una provocación, a una pregunta para hacerte enfadar, etc.'. Por ejemplo:

(Dos amigas hablan sobre una próxima reunión con otras amigas con las que están un poco enfadadas)

- ¿Y si me recuerda que nosotras también llegamos tarde el día del cine? 
+ Bueno, tú no entres al trapo, le dices que sí, que tiene razón y ya está. No tenemos ganas de discutir, ¿no?


La palabra trapo ha dado lugar, además, a otras expresiones que pongo en esta imagen (si quieres ver el significado, pincha en los círculos). ¡Hasta pronto!