domingo, 4 de noviembre de 2018

Callejeando por Calatañazor



El fin de semana pasado tuve la suerte de estar en Calatañazor, en la provincia de Soria (Castilla-León). Un pequeño pueblo que conserva su estructura medieval y un conjunto de casas hechas con piedra, madera y adobe (una mezcla de tierra y paja) que muestran la arquitectura popular típica de esa época.       

En este pueblo, como en otros muchos de Castilla, muchos edificios conservan sus soportales, que son espacios cubiertos en la planta baja, sujetos con columnas, para que puedas andar por la calle sin mojarte o sin que te dé el sol. En Castilla, tierra de clima extremo, con mucho calor en verano y mucho frío en invierno, los lugares con soportales son una maravilla, un verdadero refugio para los visitantes. Puedes ver un soportal de Calatañazor en la segunda foto de debajo.



Aprende español callejeando: Por la villa de Calatañazor


Aprende español callejeando: Por la villa de Calatañazor


Aprende español callejeando: Por la villa de Calatañazor




Lo que más me llamó la atención de la arquitectura de este pueblo fueron sus chimeneas típicas, como la que tienes en la foto de arriba. Estas chimeneas continúan por dentro de la casa haciéndose más y más anchas y comunican directamente con la cocina, una habitación cuadrada donde, claro, se hacía la comida y también había unos bancos para sentarse cerca del calor. En realidad, servían para calentar toda la casa.

El aspecto exterior de estas chimeneas, con su forma de cono, dan a las casas un aire de casa de brujas, ¿verdad?, porque parecen sombreros de bruja. Y en Calatañazor, como en muchos pueblos de esta zona, permanecen leyendas sobre brujas que vivieron allí. Si alguna vez vas, pregunta a los lugareños ('los que viven en un lugar') por estas historias, aunque te advierto que es un poco difícil, porque el pueblo ha perdido muchísima población. De los 511 habitantes que tenía en el año 1900, se ha pasado al diez por ciento: actualmente viven allí solamente 51 personas.

Aprende español callejeando: Por la villa de Calatañazor




Pero en realidad Calatañazor es famoso en toda España por otra cosa que no tiene nada que ver con su arquitectura ni con las brujas. Según algunas fuentes históricas -dudosas todas ellas, parece ser-, en este lugar hubo una batalla en el año 1002 entre el ejército de Almanzor, un importante militar andalusí ('habitante de Al-Ándalus, el territorio de la Península Ibérica que estaba bajo el poder musulmán') que ganó muchas batallas, y los ejércitos cristianos de Castilla, León y Navarra.

Se dice que Almanzor perdió esta batalla, aunque consiguió huir. Sin embargo, poco después enfermó y murió. De toda esta historia surgió esta frase rimada o poema breve:

En Calatañazor
perdió Almanzor
el tambor.

El tambor era un instrumento musical muy importante en las guerras de aquella época, porque los ejércitos musulmanes los usaban con distintas funciones: marcar el ritmo del paso de los soldados, dar distintas órdenes, y, sobre todo, asustar con su fuerte sonido -que se unía al de otros instrumentos- al enemigo. Por eso, decir que Almanzor perdió el tambor es como decir que perdió esta batalla.

Lo que me resultó muy curioso fue ver que en la calle principal del pueblo había una escultura dedicada a Almanzor, o sea, un monumento al perdedor de la supuesta batalla:


Aprende español callejeando: Por la villa de Calatañazor


Aprende español callejeando: Por la villa de Calatañazor




La escultura de la segunda foto no sé si es también Almanzor o no. El caso es que, mientras que la primera está en un lugar principal, esta otra la vi en el suelo, en una callecita bastante escondida, al lado de una puerta. ¿Quizás es una escultura anterior que quitaron cuando pusieron la otra en 2002, justo mil años después de la batalla? 

En esta misma calle escondida encontré la huella de otra persona famosa que pasó por Calatañazor:


Aprende español callejeando: Por la villa de Calatañazor




Efectivamente, el director de cine estadounidense Orson Welles rodó muchas partes de su última película en este pueblo. La placa la puso la Asociación de Amigos de Calatañazor cuando se cumplieron 50 años del rodaje.

¿Por qué habrán escrito en la placa san Orson Welles? Parece que precisamente el rodaje de esta película, que dio trabajo a mucha gente del pueblo, lo libró de desaparecer; quizá por eso santifican al director. Siguiendo con la broma, al final han escrito las siglas A.M.D.G., del latín Ad maiorem dei gloriam, o sea, 'para la mayor gloria de Dios'.

En este vídeo puedes ver algunas escenas de la película rodadas en Calatañazor, que en el argumento de la película representa el Londres del siglo XV (¡qué curioso!, ¿verdad?, un pueblecito como este simulando ser una gran ciudad). La muralla grande que se ve al comienzo no es de este pueblo sino de la ciudad de Ávila, donde también se rodó parte de la película.






Como tantas poblaciones medievales de España, Calatañazor tiene también su muralla, más pequeña que la de Ávila, y su castillo. Desde el castillo se ve una bonita perspectiva de las casas del pueblo, con sus peculiares chimeneas. Y en la subida al castillo vi un curioso cartel de prohibición que nunca había visto, y que aparece en la tercera foto:


Aprende español callejeando: callejeando por Calatañazor


Aprende español callejeando: callejeando por Calatañazor


Aprende español callejeando: callejeando por Calatañazor




Resulta que hay gente que, desde la parte de arriba del castillo, tira piedras a las casas que están debajo. No sé si serán los turistas o los propios vecinos, el caso es que los vecinos de esas casas están hartos y han puesto este cartel. ¿Qué te parece? ¡Ni siquiera en un pueblo de 51 habitantes se puede vivir tranquilo!

Pero no, te lo aseguro, si quieres pasar unos días de tranquilidad en medio de un precioso paisaje, ¡ve a Calatañazor!

¡Hasta pronto!






sábado, 27 de octubre de 2018

Ponte en mis zapatos

Últimamente he visto bastantes veces esta expresión: ponerse en los zapatos (de alguien) con el significado de 'ponerse mentalmente en el lugar de una persona para intentar entenderla'. Creo que es una traducción literal del inglés y por eso todavía no se encuentra en los diccionarios de español. 

Creo que para ponerse en los zapatos de un español, lo mejor sería que te compraras este tipo de calzado:

Aprende español callejeando por Madrid: Ponte en mis zapatos
Calle Zurbano

Las alpargatas están hechas con materiales naturales y han sido tradicionalmente, un calzado de gente pobre. En esta imagen puedes ver las más tradicionales:

                             

Con el paso del tiempo, se fueron sofisticando, haciéndose más bonitas, y desde hace años se llevan también con tacón, como estas:
                          Zapatos Hombre Alpargatas Fernandez VALENC. CINTAS bleu

Las alpargatas son tan características del calzado español que hay tiendas, como has visto, que están especializadas en ellas (aunque también vendan otro tipo de zapatos):


Aprende español callejeando por Madrid: Ponte en mis zapatos
Calle García Paredes

Aprende español callejeando por Madrid: Ponte en mis zapatos
Gran Vía

¿Y por qué te digo que para ponerte en el lugar de un español deberías pensar en ponerte unas alpargatas? Pues porque ara poder entender la historia y la cultura de España, es necesario tener siempre presente que la mayor parte de su población viene de una pobreza de siglos. Afortunadamente, hemos cambiado mucho y las últimas décadas han sido el periodo más largo de paz y prosperidad (a pesar de la última crisis) que ha habido nunca en este país, pero hay muchos aspectos de nuestra cultura que no pueden entenderse sin esa larga miseria.

Y ningún pueblo tiene que avergonzarse de ser o haber sido pobre. Al contrario: tiene que recordarlo siempre. Eso es lo que quisieron los vecinos del barrio de Tetuán con la iniciativa Ventanas de Tetuán:


Aprende español callejeando por Madrid: Ponte en mis zapatos
Calle Gonzalo Herrero

Aprende español callejeando por Madrid: Ponte en mis zapatos
Calle Tablada

Así que, cuando vayas a decir algo sobre España y sobre los españoles, ¡ponte en nuestras alpargatas!

¡Hasta pronto!



domingo, 21 de octubre de 2018

Yo gentrifico, tú gentrificas

En los últimos tiempos muchas nuevas palabras han entrado en nuestra lengua y muchos nuevos conceptos han entrado en nuestras vidas.              

Uno de ellos, que afecta a los habitantes de algunos barrios de las grandes ciudades, es el que aparece en este cartel:

Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico
Calle Bravo Murillo

En la foto, tomada en el barrio de Tetuán, aparecen imágenes de edificios antiguos y comercios tradicionales que han desaparecido y se han sustituido por edificios modernos y por comercios de grandes cadenas, nacionales o multinacionales. Dice el cartel que han desaparecido por gentrificación. En español, hemos adaptado esta palabra del inglés, con el mismo significado: un proceso que consiste en que la gente de un barrio céntrico y popular se va poco a poco marchando porque viene a vivir al barrio gente con más dinero; estos nuevos vecinos crean un nuevo tipo de comercios, más caros, pagan más por sus viviendas y hacen que los precios de las casas suban, y al final los antiguos vecinos ya no pueden pagar su casa ni comprar en su zona.

Este proceso se hace más rápido cuando, al mismo tiempo, se produce un proceso de turistificación, que es lo que está ocurriendo (o ha ocurrido ya) en muchos barrios de Madrid. También el fenómeno y la palabra son nuevos, y se refieren a la influencia del turismo de masas (o sea, la masificación turística) en el comercio y la sociedad: la desaparición de los comercios y su sustitución por bares y restaurantes, la subida de los precios del alquiler de casas, etc. 

Hace unos meses, un artista urbano, Yksuhc, representó en un muro de una calle de Malasaña ambos procesos. Te pongo primero una foto general y luego los detalles:


Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico



Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico

Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico

Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico
Calle de la Madera

En la imagen de la izquierda vemos a dos ancianas, antiguas habitantes del barrio, que viven en una corrala. Las corralas son un tipo de edificación que consisten en viviendas pequeñas a las que se entra por puertas que dan a un patio interior amplio. Se construyeron muchas desde el siglo XVII al XIX en algunas zonas populares de Madrid porque permitían hacer más pisos en espacios más pequeños.

Después, a la derecha, se representa un edificio moderno del barrio, con varias plantas y un moderno gimnasio, que simboliza el proceso de gentrificación del barrio. Más a la derecha, encontramos la maleta que simboliza la turistificación, y encima de ella, otro elemento muy presente en la zona: un juego del Monopoly, que simboliza la especulación urbanística. Este otro fenómeno, muy asociado a los anteriores, también resulta perjudicial para los barrios:


Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico
Calle San Germán

El hecho de que en un barrio popular empiece a vivir gente con más dinero (gentrificación) y de que vengan muchos turistas (turistificación) hace que se especule con el precio de las viviendas: hay gente que las compra a precios bajos (o ya las tiene, y le costaron baratas) y aprovechan el aumento de la demanda para subir mucho los precios.  Al final, los precios de todas las viviendas (y su alquiler) suben  y los habitantes del barrio se van a vivir a otros barrios más lejanos.


Todos estos procesos hacen que los barrios se parezcan mucho unos a otros y que prácticamente desaparezca la vida de barrio, como nos recuerdan en esta obra del colectivo La rueda invertida, en el barrio de Lavapiés:


Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico
Calle del Mesón de Paredes


Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico



Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico

Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico


En las imágenes se puede ver representados a diferentes colectivos del barrio que se van de él, obligados por las circunstancias: los emigrantes, los jóvenes artistas, las personas humildes de cierta edad...

¿Y quién tiene la culpa de todo esto? Pues un poco todos, como nos viene a decir este cartel:


Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico
Calle de Fernando VI

Muchos de nosotros queremos ser modernos: vivir en una zona de moda, hacer turismo constantemente, tomar algo en locales de moda, comprar en hipermercados, etc. Al final, todos contribuimos un poco o mucho, y los beneficiados son los que más dinero tienen: los dueños de los pisos, sean personas o empresas.

Hay otra palabra interesante muy relacionada con todos estos procesos:

Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico
Calle Nuestra Señora del Carmen

La palabra moderneo, que no encontrarás todavía en los diccionarios, se refiere a una determinada ideología y forma de vida muy asociada a los jóvenes de clase media-alta que se van a vivir a barrios gentrificados. Más o menos se corresponden con los hipsters.

Sobre la formación de sustantivos y verbos con los sufijos -eo y -ear te hablé ya en la entrada El tapeo, ¿te acuerdas? Pues hoy quiero que nos fijemos en otro sufijo, el que aparece en las palabras turistificación, gentrificación y masificación y sus verbos correspondientes: turistificar, gentrificar y masificar.

Este sufijo se usa, sobre todo, para palabras técnicas, pero en los últimos años cada vez se usa más en la lengua de todos los días. Generalmente, tiene el sentido de 'convertir algo en'; por ejemplo, si hablamos de turistificación, hablamos de convertir un lugar en un destino de turistas. Aunque, como verás por los ejemplos que pongo debajo, puede tener otros sentidos.

Aprende español callejeando por Madrid: Yo gentrifico



A propósito del último ejemplo, tengo que decirte que, como existen otros procedimientos de formación de palabras, a veces se crean parejas y hasta tríos de palabras que vienen de la misma palabra. 

Así, del adjetivo dulce se forma dulcificar, pero también endulzar y edulcorar. Y todos significan lo mismo, 'hacer, convertir en más dulce', pero no se usan igual. Te voy a dar ejemplos con títulos o fragmentos de noticias y páginas web.

Si hablamos del sentido más original, o sea, de hacer dulce o más dulce una bebida o una comida, usaremos endulzar

20 formas de endulzar café que no son azúcar

www.msn.com


También usamos endulzar como metáfora:

Un plan para endulzar la aritmética­

www.laprensa.com.ar


Edulcorar tiene el mismo significado, pero se usa más cuando se habla de nutrición y también cuando se endulza algo con productos como la sacarina y otros edulcorantes ('productos que dan sabor dulce y que no son el azúcar')

La leche -que no las bebidas vegetales- y los yogures -naturales o sin edulcorar- se deben tomar todos los días.

www.cope.es

Cuando edulcorar se usa metafóricamente, suele tener un sentido negativo, el de 'endulzar demasiado, esconder la realidad o presentarla de una manera fantasiosa':

Edulcorar los cuentos infantiles no es recomendable. Priva a los niños de la estimulación de la fantasía, de la comprensión de ciertas emociones e, incluso, de la inspiración para descubrir soluciones

www.elpais.com

Dulcificar se usa, sobre todo, con sentido metafórico, el de 'suavizar'. Te pongo varios ejemplos:

La Plataforma de Afectados de Madrid Central quiere "dulcificar" las restricciones al tráfico en el centro

www.lavanguardia.com

Cómo depilar las cejas en función de la cara

Si tiene la cara cuadrada o rectangular, la ceja debe de ser más redonda para dulcificar la mirada.

                                                                                                                             www.lavanguardia.com

La recién anunciada salida de Francisco González de la presidencia de BBVA puede dulcificar las relaciones con el nuevo gobierno

                                                                                                                  www.lapoliticaonline.com.mx


¡Uf, pero qué entrada más larga he hecho, si parece un libro! Pero espero haberte endulzado la vida un poco, o al menos haberte entretenido un rato.

Ya sabes, si te ha gustado la entrada, ¡escríbeme un comentario para que lo sepa! ¡Hasta pronto!


domingo, 14 de octubre de 2018

La alegría de la huerta


Aprende español callejeando por Madrid: La alegría de la huerta
Calle Dos Hermanas



Da gusto encontrar locales con nombres así. Porque la expresión ser la alegría de la huerta significa 'estar siempre alegre, ser optimista, transmitir alegría a los demás'.

Claro que muchas veces la usamos irónicamente y queremos decir todo lo contrario, que la persona de la que hablamos siempre ve las cosas de forma negativa, es pesimista, o simplemente es una persona que no habla mucho o se ríe poco.

Hace poco encontré otro local, igualmente adornado con plantas, que en su nombre juega con esta expresión:


Aprende español callejeando por Madrid: La alegría de la huerta


Aprende español callejeando por Madrid: La alegría de la huerta
Calle Infanta Mercedes



Fíjate en la diferencia: la alegría de la huerta y la alegría de los Huerta. Una huerta es un trozo de tierra que se usa para cultivar alimentos (verduras, legumbres y árboles frutales). Pero Huerta es también un apellido bastante común en España. Seguramente, los dueños de este bar se apellidan Huerta y, para llamar la atención, han jugado con el significado de la expresión. 

¿Y por qué la huerta se relaciona con la alegría? La expresión proviene de una zarzuela. No sé si conoces este género musical, que es típicamente español. Es una composición musical y teatral, con partes cantadas y partes habladas, generalmente con un tono de comedia. 

Las zarzuelas fueron tan populares durante tanto tiempo que incluso dieron lugar a expresiones como esta, que proviene de la obra La alegría de la huerta, estrenada en 1900. Estaba ambientada en la zona de huertas de Murcia, una de las más importantes de España, y el protagonista se llamaba Alegrías.

Aunque actualmente no son tan populares como antes, todavía existe en Madrid un teatro muy bonito dedicado a la representación de estas obras, que se llama, claro, el Teatro de la Zarzuela.

Aquí puedes ver completa la zarzuela La alegría de la huerta. Eso sí, ¡ten en cuenta que dura más de una hora!








Actualmente, las huertas están un poco más presentes en las vidas de los habitantes de las ciudades a través, por ejemplo, de los grupos de consumo (grupos de ciudadanos que se organizan para recibir directamente los productos desde las huertas, sin intermediarios) y de las tiendas que comercializan productos ecológicos. 

En el escaparate de una de estas tiendas vi esta camiseta, en la que, en lugar del típico corazón, han usado un tomate para expresar amor:


Aprende español callejeando por Madrid: La alegría de la huerta
Calle Tribulete



Además, la realidad de la huerta está ahora presente en las ciudades gracias a los llamados huertos urbanos,  trozos de terreno no muy grandes que se dedican a lo mismo que las huertas y que generalmente son gestionados por grupos de vecinos. 

Fíjate, hablamos de huertos y no de huertas. La diferencia entre estas dos palabras es poca: hablamos de huertas cuando son extensiones de tierra más grandes y dedicadas a producir para la venta, mientras que hablamos de huertos cuando son extensiones más pequeñas, para el consumo privado. 

Y, por cierto, aprovecho para enseñarte otra expresión: llevarse a alguien al huerto. Se usa con el significado general de 'convencer a alguien para hacer algo', pero también, con mucha frecuencia, se relaciona con un significado más sexual, el de 'conseguir acostarse con alguien'. Sobre el origen de esta expresión hay muchas teorías, ninguna segura. En todo caso, un huerto privado es un buen lugar para convencer a alguien de algo o para tener una relación íntima, ¿no? Eso sí, que no sea un huerto urbano, porque podría entrar mucha gente.

¿Te ha gustado la entrada de hoy? ¡Pues escribe un comentario, siempre me alegra saber de mis lectores!

¡Hasta pronto!


domingo, 7 de octubre de 2018

Bésame mucho

Últimamente he visto varios carteles en los que se habla de besos o se piden besos. Ya sabéis, seguro, que la mayoría de los españoles somos bastante besucones ('personas que tienen la costumbre de dar muchos besos') y que, por ejemplo, en las presentaciones o en los encuentros es normal darse dos besos. 

Hay excepciones, sin embargo: no es habitual que un estudiante dé besos a su profesor los primeros días de clase (como me ha pasado a mí dos veces en el mes de septiembre). En general, en las situaciones de trabajo los besos no son tan frecuentes.
            
Pero en el amor, besarse en privado y en público es algo muy normal. Tanto, que nos lo piden en algunos locales:

Aprende español callejeando por Madrid: Bésame mucho
Calle Fernández de los Ríos

Aprende español callejeando por Madrid: Bésame mucho
Calle de las Huertas

Fijaos en el nombre de esta casa de un pueblo de la costa de Asturias. ¿Tocaríais el timbre de esta puerta? ¡Quizá, al pasar por aquí, pensaríais que es un lugar poco recomendable! 

Pero no: la explicación del nombre de esta casa, que se alquila para turistas, es que está muy cerca de un puente llamado puente del Beso. Se llama así por una antigua leyenda: la hija de un noble se enamoró de un pirata y quiso escapar con él; el padre los descubrió y les cortó la cabeza. Sus cabezas cayeron juntas, mientras ellos se besaban, al agua, justo en el lugar donde años después se construyó el puente. Bonita y triste historia, ¿verdad?


Aprende español callejeando por Madrid: Bésame mucho
Luarca (Asturias)

He encontrado también recientemente un micropoema que habla de besos en un escaparate del barrio de Malasaña. Es del cantante y poeta español Marwan. La frase se hace viernes está copiando la estructura de las frases se hace de día o se hace de noche, que nos hablan de un cambio: es de noche, y muy temprano por la mañana se hace de día (ahora, por ejemplo, en Madrid se hace de día más o menos a las 8 de la mañana), o el contrario, es de día, y por la tarde se hace de noche (en Madrid ahora mismo hacia las 8 de la tarde).

Normalmente no decimos que *se hace lunes, ni martes, ni viernes. Este es un pequeño poema, y como todo buen poeta, Marwan juega con las palabras y crea nuevas formas de decir las cosas. Quiere decirnos que, cuando besa a esa persona, se siente tan feliz como un trabajador cuando llega el viernes. 


Aprende español callejeando por Madrid: Bésame mucho
Calle del Espíritu Santo

El título que le he puesto a la entrada de hoy es el nombre de una canción muy, muy antigua (de los años 40 del siglo XX) de la que se han hecho muchísimas versiones. ¿Quizá porque necesitamos tanto los besos para vivir?

Una de las versiones más populares es esta:






Y el título de esta canción creo que es la base con la que juegan los que le pusieron el nombre a esta zapatería:

Aprende español callejeando por Madrid: Bésame mucho
Logroño

Seguramente los dueños de la tienda no lo saben, pero la diferencia entre bésame y písame es difícil para muchos estudiantes de español. Por ejemplo, para los estudiantes de lengua árabe la diferencia entre /b,v/ y /p/ es muy difícil, y lo mismo pasa con la diferencia entre la /i/ y la /e/. Y es muy importante aquí la diferencia, porque no es lo mismo pedirle a alguien que te bese que pedirle que te pise, ¡noooo!

Un poco de ayuda para los que tenéis alguna dificultad con la comprensión y la pronunciación de estos sonidos. Para la diferencia entre esas dos vocales, dos vídeos muy detallados, con muchas explicaciones:










Y para la diferencia entre /b-v/ y /p/, una entrada de blog que se titula, precisamente, El peso de un beso. Porque, claro, menos diferencia hay todavía entre peso y beso.

Peso, beso, piso... ¡yo me quedo con el beso! ¿Y tú?




domingo, 30 de septiembre de 2018

Dime qué diminutivo usas y te diré de dónde eres

El título de hoy recuerda a un refrán que dice Dime con quién andas y te diré quién eres. Esto quiere decir que las personas que suelen ir juntas, los que son amigos, se parecen.
     
Pero hoy vamos a hablar de diminutivos, o sea, de esas terminaciones (-ito/a, -illo/a, etc.) que tanto usamos en español para expresar pequeño tamaño o para expresar cariño, ironía, etc. Ya hace tiempo, en la entrada A la playita, te expliqué los usos de estas formas. 

En el paseo de hoy nos vamos a fijar en distintas formas que se usan en distintas partes de España. Podemos decir que -ito/a e -illo/a se usan en toda España, aunque en Andalucía hay una tendencia mayor a usar -illo/a.

Así, para hablar del café, puedes oír este diminutivo en cualquier parte:


Aprende español callejeando por Madrid: Dime qué diminutivo usas
Calle Bravo Murillo

Claro que, si lo escribimos todo junto, y no como en el cartel, tenemos que escribir cafecito, sin tilde, aunque escribamos café, con tilde.

Sin embargo, si usas esta otra forma para el diminutivo, es muy probable que seas de Madrid o de Andalucía:


Aprende español callejeando por Madrid: Dime qué diminutivo usas
Calle Sombrerete

Tenemos otro diminutivo, -ete/a, que está bastante extendido con algunas palabras por todas partes de España (puedes ver sobre esto la entrada Eres un solete), pero que se usa un poco más en Cataluña, Valencia y Aragón.

Pero después tenemos otros diminutivos que nos dicen claramente de dónde proceden las personas que lo usan. Por ejemplo, el que se usa en el nombre de esta tienda:

https://palabraspormadrid.blogspot.com/2015/04/eres-un-solete.html
Calle Estafeta (Pamplona)

Pañuelico viene de pañuelo, y el sufijo -ico/a se usa en Navarra, Aragón y Murcia, fundamentalmente. Esta tienda está en una calle de Pamplona muy famosa porque forma parte del recorrido de los toros en las fiestas de San Fermín. En esas fiestas, la gente se viste con ropa blanca y lleva un pañuelo rojo. ¿Y qué relación tiene el escritor Ernest Hemingway? Pues que fue la persona que dio a conocer internacionalmente esta fiesta.

Todavía más indicativos del lugar de origen son los tres sufijos que aparecen en las tres fotos siguientes, porque se usan en una sola zona de España: 


Aprende español callejeando por Madrid: Dime qué diminutivo usas
Calle Teruel

Miguiña viene de miga, y miga es la parte interior del pan, la más blanda. La tienda es, claro, una panadería. 

El sufijo -iño/a es típico de Galicia, pero ya sabes que en Madrid vive gente procedente de todas partes de España, así que no es raro encontrar este tipo de carteles. Lo mismo pasa en la siguiente foto, que también es de Madrid.


Aprende español callejeando por Madrid: Dime qué diminutivo usas
Calle General Martínez Campos

Porrina viene de porra, y las porras son, junto con los churros, uno de los desayunos más populares de Madrid. El sufijo ino/a es típico de Asturias, y puedes ver más ejemplos en la entrada Asturias, patria querida.

Y de otra zona de España, muy cercana a Asturias, es este otro sufijo:

https://palabraspormadrid.blogspot.com/2017/03/asturias-patria-querida.html
Puenteviesgo (Cantabria)
Uco/a es un diminutivo muy característico del habla de la gente de Cantabria.

¡Y nos hemos dado un buen paseo por la geografía española! ¡Espero que te haya gustado, y si es así, no te olvides de decírmelo! ¡Hasta pronto!