martes, 31 de octubre de 2017

Calle del Pez

Hace un tiempo dediqué una entrada a la Calle de la Paz y hoy, cambiando una sola letra, nos vamos a la calle del Pez, para seguir con el tema de los peces que comencé en Un pez, dos peces, tres peces. La calle de hoy se llama así al menos desde el siglo XVII. La leyenda dice que aquí vivió una niña que tenía un pez al que quería mucho y que terminó muriendo. Su padre ordenó poner un pez en la fachada de su casa, y ese pez puede verse todavía hoy, aunque la casa que hay ahora no es la casa original:                


casa del pez


Esta calle, una de las más importantes del barrio de Malasaña, es todo un universo en el que se mezclan los más diversos tipos de gentes y establecimientos.

Encontramos, por ejemplo, uno de los conventos más antiguos de la ciudad, el convento de San Plácido; en ese convento ingresó la niña de los peces, precisamente:


convento de San Plácido



Es un convento de clausura, lo que quiere decir que las monjas tienen poco contacto con el mundo exterior. Sobre él se cuentan muchas historias interesantes que ocurrieron sobre todo en el siglo XVII, cuando se creó, como el intento de seducción de una monja por parte del rey o la relación de algunas monjas con el demonio.


Y así como encontramos en esta calle a unas mujeres que viven ahora casi como se vivía hace siglos, en la misma calle vemos una escultura que representa a una mujer muy diferente:


Tras Julia


Esta escultura se llama Tras Julia, y su autor, Antonio Santín, quiso con ella hacer un homenaje a una mujer que se atrevió a ir a la universidad (a la Facultad de Derecho, que estaba muy cerca, en la calle San Bernardo) en 1840, cuando todavía no podían estudiar las mujeres en ella. Para conseguir asistir a las clases, se vistió de hombre. 

Esta Julia probablemente sea en realidad Concepción Arenal, una escritora y pionera del feminismo español que, efectivamente, en 1841, fue como oyente a la Facultad de Derecho con el pelo cortado y vestida de hombre. Se examinó, tuvo un buen resultado, y gracias a ello le permitieron ir a las clases, pero no pudo matricularse oficialmente y, por lo tanto, no consiguió ningún título. La primera mujer española que consiguió matricularse de forma oficial fue Elena Masera, en 1872, gracias a un permiso especial del rey, pero tuvo también muchas dificultades.

Claro que la chica de la escultura no puede ser ni Concepción Arenal ni Elena Masera, porque en su época las mujeres no vestían así, pero la escultura quiere ser un homenaje a estas mujeres valientes.

Y no podía faltar otro homenaje a un tipo de mujer que también existió en este barrio de Malasaña:


bruja yipi yipi yeah


Mis ya queridos (les he sacado tantas veces en este blog que les he tomado cariño) artistas Yipi Yipi Yeah homenajean aquí a la figura de la bruja, que últimamente está bastante de moda.


Hay muchos más contrastes en la calle del Pez: antiguos palacios (ahora convertidos en apartamentos) al lado de viviendas bastante pobres, y también tiendas de ropa vintage al lado de La Moda, una tienda que abrió en 1896:


ropa para niños La Moda


De esta tienda, me encanta el maniquí del escaparate, que está en la tienda desde su fundación:


La Moda


Como puedes ver, el maniquí representa a un niño que está comiendo chocolate y ensuciándose la boca, algo que les encanta hacer a casi todos los niños, ¿verdad? Y a algunos mayores también...

Que la tienda tiene más de cien años nos lo recuerda esta placa en el suelo, delante de la puerta del establecimiento, que, desde el año 2006, el Ayuntamiento regala a las tiendas que cumplen cien años, a los comercios centenarios, y que, afortunadamente, a pesar de las ventajas que tienen las grandes cadenas, todavía son bastantes en Madrid:


placa comercios centenarios Madrid


Encontramos también, claro, unos cuantos bares: bares tradicionales y sencillos como El Palentino, que algunos consideran "el bar más madrileño", junto a cafés y bares de copas más sofisticados. 

En El Palentino hizo Manu Chao el vídeo de una de sus canciones, Me llaman calle, que dedica a otro tipo de mujeres que desde hace siglos también abunda en el barrio: las prostitutas. Aunque en la calle del Pez no es tan habitual ver prostitutas, sí sigue siéndolo en algunas calles más escondidas del barrio. Este es el vídeo:




 
Algunos de los nombres de los bares de esta calle tienen relación con el nombre de la propia calle:



pez tortilla


No es que exista un pez que se llame así, es que la especialidad de este bar son las tortillas.



pez gordo


Un bar de cañas y tapas que hace referencia a la expresión pez gordo que vimos en la entrada Un pez, dos peces, tres peces.

Y un bar más que habla de peces, una cervecería donde también se toman buenas tapas, sobre todo los fines de semana:



pontepez



He leído en el periódico Somos Malasaña que ponerse pez se usa en algunos pueblos de León con el significado de 'emborracharse'. No lo sé, porque no he podido encontrar información, pero me parece que ese significado sale más del parecido fonético entre ponerse pedo y ponerse pez. Ponerse pedo es una expresión informal, usada sobre todo por los jóvenes, que significa eso, emborracharse. Como la calle se llama Pez y empieza por las mismas letras que pedo, pues eso... Ya te he hablado alguna vez de la imagen social que tiene el alcohol en España, y este es un ejemplo más.

Fíjate si la calle del Pez tiene historias, que incluso hay un libro con cuentos que se ambientan en ella; algunos me gustaron mucho.




Y hasta aquí nuestro paseo de hoy. ¿Qué te ha parecido? ¿Existe una calle del Pez en tu ciudad? Es muy posible...


¡Hasta pronto!


lunes, 23 de octubre de 2017

La letra con sangre entra



El título de la entrada de hoy es un refrán que se aplica al aprendizaje y su sentido ha ido cambiando con los cambios de costumbres: antiguamente, era habitual, tanto en casa como en la escuela, golpear a los niños para obligarlos a estudiar, y por eso el refrán habla de sangre; actualmente, el castigo físico está prohibido, pero el refrán se sigue usando para expresar que es necesario el esfuerzo para aprender.

Pero hoy no voy a relacionar las letras con la sangre, con el esfuerzo, con el castigo, sino todo lo contrario, con juegos de palabras, porque las letras son algo con lo que se juega mucho en la publicidad. En una entrada anterior, ya te hablé del curioso nombre del bar La h es muda. Hoy vamos a ver algunos ejemplos más que he encontrado en tiendas y bares.

Empezamos con el nombre de un café que está en la ciudad de Burgos:


bbcafe
Calle Puebla (Burgos)



La letra b se pronuncia /be/, así que, para leer el nombre de este café, tenemos que decir /bebe/, o sea, que con el nombre nos están animando, usando el imperativo del verbo beber, a tomar café.

Me gusta, además, lo que hacen con la letra e del final. Le dan un poco la vuelta y así parece una taza -un poco abstracta, eso sí-, y de ella sale el humo del café caliente, que se convierte así en el acento (o tilde) de la palabra café.

Un logotipo bien diseñado y un nombre bien elegido, ¿no te parece?

Nos vamos ahora a una tienda de ropa en una calle de Madrid:


ese o ese
Calle Fuencarral



Por un lado, el nombre de la tienda nos recuerda a frases muy típicas en una tienda de ropa, que decimos al mismo tiempo que señalamos con el dedo los dos objetos: ¿Cuál prefieres: ese o ese?, ¿Cuál te vas a llevar: ese o ese?, etc. Pero por otro, también nos hace pensar en SOS, la señal de petición urgente de ayuda usada internacionalmente (o sea, el equivalente a cuando gritamos: ¡Auxilio! ¡Socorro!); en español, SOS se pronuncia /eseoese/. De esta manera, el nombre de la tienda llama más nuestra atención.

Otras veces, se juega gráficamente con las letras para llamar la atención, como en este escaparate de una papelería:

vuelta a clase
Calle Bravo Murillo



Esta foto la tomé en el mes de septiembre, justo en la época de la vuelta al cole, cuando los padres tienen que comprarles a sus hijos todo el material escolar. Así que esto, que parece el comienzo de una partida de Scrabble, sirve para recordárselo a los padres. Por cierto, ¿has pensado que esta podría ser una forma más visual y entretenida de recordar nuevas palabras? Sí, haciendo un "mini-scrabble" con ellas, como el de este escaparate, en un papel y poniéndolo unos cuantos días en un sitio donde lo puedas ver.

El último ejemplo es un bar que en su nombre usa una expresión basada en letras:


erre que erre
Calle Fuencarral



La expresión erre que erre nos habla de alguien insistente, con la cabeza muy dura, que no cambia fácilmente de opinión o de intención. Con frecuencia se combina con los verbos estar y seguir, y otras veces la usamos directamente sin verbo. Veamos algunos ejemplos de los medios de comunicación:

La mujer que dice ser hija de Salvador Dalí sigue erre que erre pese a la sentencia del juez que, tras dos pruebas de ADN que obligaron a exhumar los restos del pintor (fallecido en 1989), lo ha descartado y la obliga a pagar costas.


(www.diariocordoba.com)


Es una cosa que me ha hecho muchísimo daño, pero no voy a estar erre que erre luchando por ello. 


(www.marca.com, entrevista al ciclista Alberto Contador)


Me prometió el cielo: él iba a conseguir que todo el mundo me conociese, sería famosa en el mundo de la poesía y acabaría publicando un libro. Le dije que no me interesaba para nada. pero erre que erre. Me insistió mucho y al final tuve que ponerme muy borde para que me dejase en paz. 


(http://www.playgroundmag.net, artículo sobre la poeta Ana Palaniuk)



Esta no es la única expresión española que hace referencia a las letras del abecedario. En esta imagen pongo algunas más:



¡Hasta pronto!



domingo, 15 de octubre de 2017

Un pez, dos peces, tres peces

Madrid es una ciudad muy grande y en ella hay muchísimas cosas interesantes. Pero... ¿qué le falta a Madrid? Nos lo dicen en este anuncio de una heladería del barrio de Lavapiés:


playa más cercana a 300 kilómetros
Calle Embajadores

Pues es verdad, pero no creas que Madrid no ha intentado, por imposible que parezca, tener acceso directo al mar. A lo largo de la historia, ha habido numerosos proyectos para comunicar Madrid con el mar: desde el siglo XVI al siglo XIX, se pusieron en marcha varios de ellos que intentaban comunicar nuestro pequeño río, el Manzanares, con el océano Atlántico, pero, por diferentes razones, ninguno se terminó. Así que nos quedamos sin playa, como en este pueblo de Segovia, donde un hotel se anuncia así (fíjate en lo que sí tienen, lo pone debajo):


no tenemos playa
Sepúlveda (Segovia)


Pues Madrid tampoco tiene playa (como dice una famosa canción de los años 80 del grupo Los Refrescos, Aquí no hay playa), pero sí tiene muchas referencias al mar: para empezar, tenemos una calle del Pez y otra de los Tres Peces (de estas dos calles te hablaré en dos entradas que voy a escribir, porque las dos son muy interesantes); también tenemos calle de los Pescadores y un paseo de la Virgen del Puerto; además, tenemos calles dedicadas a casi todos los mares del mundo: Océano Ártico, Mar Mediterráneo, Mar Adriático, Mar Báltico, Mar de Bering, etc.

Y, fíjate, en Madrid los peces incluso andan por las calles:


perdido pez
Calle Conde Duque

Supongo que era una broma, pero, si quieres asegurarte, puedes llamar por teléfono, jejeje.

Bueno, peces no hay muchos en el río Manzanares, pero lo que sí tenemos en Madrid es mucho pescado (como sabes, usamos la palabra pescado cuando hablamos de peces que hemos cogido del mar o de un río con el objetivo de comérnoslos).

Hay una leyenda urbana que dice que el mejor pescado de España se come en Madrid. La verdad es que no puedo decir si es verdad o no, pero lo que sí puedo decir es que, cuando viajo a la costa, para mí es mucho más fácil encontrar sitios donde comer buen pescado por un precio asequible. 

La tradición de comer mucho pescado es antigua en Madrid. ¿Y cómo es posible esto en una ciudad sin mar ni grandes ríos? Porque entre la costa del norte de España y Madrid está una región, la Maragatería (una zona de León muy interesante desde todos los puntos de vista), donde, por ser una tierra pobre, muchos hombres se especializaron en transportar alimentos. Y así llegaba el pescado a Madrid, transportado por los maragatos, que, en casos urgentes, podían entregarlo en cuatro días gracias a un servicio de correos a caballo.

Lo curioso es que todavía encontramos muchos recuerdos de esta historia en Madrid, aunque desde el siglo XIX, con la llegada del tren, los maragatos dejaron de transportar el pescado. Y es que muchos de ellos, en aquel momento, decidieron instalarse en Madrid y abrir aquí sus pescaderías. Así que se convirtieron en pescaderos (no en pescadores, que son los que cogen el pescado del mar). Algunas de esas pescaderías duran hasta hoy y otras tienen nombres que nos hablan de esta historia:



Y hablando de peces, pescaderías, pescadores, ¡veamos algunas expresiones y refranes que tienen relación con ellos! Para ver el significado, tienes que pinchar en los círculos.


Y me voy a despedir con un recuerdo ya bastante antiguo, una imagen que forma parte de una campaña para que la gente no consuma pescado no adulto, y que empezó en los años 80. Hay gente a la que le gusta el pescado muy pequeño y joven porque está más tierno, pero eso tiene consecuencias muy negativas para la existencia de las especies. Así que ya hace muchos años el Gobierno empezó una campaña para concienciar a los españoles de este problema:



Pequeñín es una forma diminutiva de pequeño. El juego de palabras se hace uniendo la palabra pez con la palabra pequeñines (pequeñín en plural). La frase se hizo tan popular que hoy hasta tiene una entrada en la Wikipedia.

Pues eso: si no eres vegetariano, come pescado, que es muy sano, pero ¡pezqueñines no, gracias! ¡Hasta pronto!





    domingo, 8 de octubre de 2017

    España, camisa blanca

    hablando se entiende la gente
    Plaza de Cibeles

    Seguro que en tu idioma hay algún refrán parecido a este, ¿verdad? ¡Es tan lógico! ¿Cómo podemos entendernos los seres humanos? Pues hablando. Cuando no tenemos un idioma común, nos resulta mucho más difícil. 

    Pero más difícil todavía es entenderse cuando no se quiere hablar, cuando el objetivo no es entenderse. Entonces, las palabras no solamente no ayudan sino que sirven para confundir, sirven para lanzarlas como armas, para engañar, para manipular a las personas. Quizá por eso, en la misma manifestación que la primera foto, otra persona llevaba esta pancarta:


    hablando se entiende la gente
    Plaza de Cibeles

    Estas últimas semanas, en toda España se han oído demasiadas palabras usadas como armas por muchos políticos, por muchos medios de comunicación y también por la gente en la calle. Eso no es hablar de verdad; hablar con otro es dialogar, charlar, conversar.

    Ayer, miles de personas vestidas de blanco y con carteles blancos se concentraron en muchísimos pueblos y ciudades de España para decir que...


    toca hablar
    Plaza de Cibeles

    Uno de los muchos sentidos del verbo tocar es 'ser el momento de hacer algo (normalmente, después de haber estado haciendo otra cosa)'. Lo usamos para referirnos a acciones; por ejemplo, si hemos tomado algo en un bar, antes de irnos toca pagar; si hemos disfrutado de unas largas vacaciones, después toca trabajar; y, como en España falta un verdadero diálogo político desde hace mucho tiempo, ahora toca hablar.


    ¿hablamos?
    Plaza de Cibeles

    hablemos parlem
    Plaza de Cibeles

    Lo dicen en varios idiomas (parlem es catalán; hablamos y hablemos, castellano o español) y en varios tiempos verbales: la palabra catalana parlem puede ser presente y puede ser imperativo, las dos de la forma nosotros/as; hablamos es presente de indicativo y hablemos es imperativo.

    Porque sí, en muchos idiomas existe imperativo para la primera persona del plural; a veces lo necesitamos cuando lo que pedimos, exigimos o demandamos con ese imperativo nos incluye. La forma en español, como ves, es la misma que en presente de subjuntivo. Pero hay alguna peculiaridad que voy a recordar con otra imagen:

    independicémonos del odio
    Plaza de Cibeles

    No sé si puedes distinguir bien que, a la derecha de los dos hombres que se besan -y que representan, de izquierda a derecha, a Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat de Catalunya, y a Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España-, aparece, con letras de muchos colores, la palabra odio. Así que lo que proponen con esta pancarta es que nos independicemos del odio. En unos momentos en los que la palabra independencia está en boca de todos, es una bonita idea que, en primer lugar, todos nos liberemos del odio. Sí, sería una buena idea que los dos presidentes se vieran y no voy a pedir tanto como un beso, pero al menos que se dieran la mano.

    Fíjate ahora en la forma del verbo: independicémonos. Este verbo generalmente se usa en forma reflexiva, porque es una acción que se realiza voluntariamente sobre uno mismo. Por ejemplo, se usa mucho para hablar del momento en que los jóvenes se van de casa de sus padres; decimos que los jóvenes se independizan. Pues bien: con el imperativo, cuando necesitamos un pronombre (me, te, se, nos, etc.), lo usamos después del verbo, y en este caso, la forma nosotros/as, que sería independicemos, pierde su -s final. Y así, decimos vayámonos, casémonos, sentémonos, etc.

    Y ya que hablamos de conjugación de los verbos, tengo que poner otra imagen de esta misma manifestación:

    yo hablo tú gritas
    Plaza de Cibeles

    Me imagino que "tú" y "él" son Rajoy y Puigdemont, o al revés. 

    En fin, hay que hablar pero también hay que escuchar, porque si no no sirve de nada, pero, al menos los que estábamos en la manifestación de ayer...


    somos todo oídos
    Plaza de Cibeles

    Ser todo oídos significa 'estar dispuesto a escuchar'. Y hay que estar dispuestos cuando hablamos de situaciones tan graves, tan importantes como lo que está sucediendo ahora en España. No podemos hacer como hacen los niños que, cuando no les gusta lo que les dicen, repiten la frase Habla, cucurucho, que no te escucho. Un cucurucho es lo que puedes ver en la imagen de debajo. ¿Y por qué hablan de un cucurucho? Simplemente juegan con las palabras, porque cucurucho rima con escucho. Pero en esta pancarta han cambiado un poco esa frase tradicional:

    habla cucurucho
    Plaza de Cibeles

    Ayer estábamos en la plaza de la Cibeles muchos catalanes que viven en Madrid y muchos madrileños que amamos Cataluña:


    siempre serás parte de mi sagrada familia
    Plaza de Cibeles
    En el centro a la derecha, hay una representación muy esquemática de la Sagrada Familia, la famosa iglesia del famoso arquitecto catalán Antoni Gaudí. La conoces, ¿verdad?

    También había, como es normal en Madrid, gente de otras muchas partes de España, como esta sevillana que se siente unida a Cataluña porque tanto en Sevilla como en Barcelona pasaron cosas muy importantes en el año 1992:

    cobi y curro
    Plaza de Cibeles

    A la izquierda vemos la imagen de Curro, la mascota de la Exposición Universal celebrada en Sevilla, y a la derecha a Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona. En 1992, las dos ciudades se abrieron al mundo, mostraron lo mejor de este país y se transformaron.

    Finalmente, te quiero mostrar una pancarta con un mensaje importante:

    amar españa es amar a sus pueblos
    Plaza de Cibeles

    Algunos españoles piensan que amar España consiste en cantar su himno ('música oficial de un país', aunque en realidad el himno de España no se puede cantar porque no tiene letra) y llevar su bandera ('trozo de tela rectangular que, con sus colores o dibujos, representa a un país'). Pero amar un país es bastante más que eso, y en el caso de España, un país con una maravillosa y enorme diversidad -cultural, lingüística, paisajística-, implica, por supuesto, amar a todos los pueblos que la forman. No puedes decir que amas España si rechazas a millones de sus habitantes.

    Por eso, #hablemos#parlem. Porque, como dice otro refrán, dos no riñen si uno no quiere; o sea, que si al menos una de las dos partes mantiene la calma e intenta no reñir ('hacerse enemigos, dejar de relacionarse por alguna discusión o pelea'), la relación se mantendrá.

    ¡Ojalá en unos días España se convierta en una gran bandera blanca! Yo, de momento, llevaré mi camisa blanca, como en esta concentración.





    ¡Hasta pronto!




    lunes, 2 de octubre de 2017

    Cambiar el mundo

    Que el mundo está fatal es algo que todos podemos ver: viejos, maduros y jóvenes miramos el presente y el futuro con un poquito de miedo, ¿no?

    En las calles de Madrid encontramos propuestas sobre qué hacer con el mundo. Quizá la más original que he visto es esta, del colectivo SEPA:

    una cosmogonía nueva
    Calle del Acuerdo

    Las cosmogonías son las visiones sobre el origen del mundo y su evolución. Estas historias o explicaciones sobre el origen del mundo y de la humanidad condicionan nuestra forma de verlo. Así que, si esa nueva cosmogonía es rara, loca y sexy, probablemente nuestro mundo será más divertido.

    Otros, que ven fatal el mundo, no hablan de cambiarlo, sino de salvarlo. Pero lo hacen de una manera muy extraña:

    salvar el mundo haciendo márketin
    Calle María Juana

    ¿Te sorprende, como a mí, el nombre de esta empresa? He buscado en su página web, porque estaba intrigada, y en ella explican su filosofía:

    Nuestro propósito es ser el nexo de unión entre todas aquellas personas y organizaciones que quieren acelerar la transición hacia una sociedad mejor.


    Es muy bonito eso de ir hacia una sociedad mejor, sí. Ellos dicen que desarrollan proyectos de innovación social, pero lo que pasa es que, si miras un poco más en su página, descubres que trabajan con empresas como Coca-Cola y Vips, y estas empresas no son conocidas por mejorar la vida de sus trabajadores, todo lo contrario (al menos en España). Así que me parece que el bonito nombre que se ha puesto esta empresa es poco más que eso, marketing o márquetin (esta es la adaptación de la palabra que ha propuesto la Real Academia, pero casi nadie la usa).


    He encontrado mensajes más pesimistas, o al menos no optimistas:


    cambiar todo para que todo siga igual
    Calle del Pez

    Es verdad que, aparentemente, el mundo ha cambiado mucho. Sin embargo, muchos problemas -guerras, violencia, machismo, etc.- siguen ahí, como hace siglos. Pero la visión aquí es pesimista, porque ha añadido "o peor". ¡Jo, espero que no!

    Y por último, encontramos este mensaje del grupo madrileño de artistas Boa Mistura:


    aceptando el mundo comienzas a cambiarlo
    Plaza de Santa Bárbara

    Según esto, para empezar a cambiar el mundo, antes hay que aceptarlo. La verdad es que no lo entiendo muy bien, pero me suena un poco más optimista.

    De todas formas, lo que más me gusta de todo lo que he leído sobre este tema en las calles de Madrid es un micropoema de Neorrabioso; como muchos últimamente, este también lo ha escrito en un contenedor de basura:


    avanza el mundo neorrabioso
    Calle San Hermenegildo

    Una grieta se produce cuando en la tierra o en una pared o en un techo, por ejemplo, se abre una línea fina. En las casas antiguas, es frecuente tener grietas en los techos, pero si se abren muchas, entonces, ¡ojo, porque hay peligro!

    Pero aquí, esta palabra es una metáfora. Veamos el significado de este pequeño poema: nunca es una palabra sólida, fuerte, propia de personas que no cambian de ideas o de costumbres; quizá es una palabra que da una idea de mayor flexibilidad, tolerancia, apertura a otras ideas. Cada vez que la palabra quizá le hace una grieta a la palabra nunca, o sea, 'cada vez que se introduce una pequeña duda en las mentes intolerantes o cerradas', el mundo mejora, avanza. Es un mensaje muy positivo, pero es verdad que a veces es difícil conseguir este avance.


    ¿Y tú, cómo ves todo esto?


    qué preferirías hacer con el mundo


    En español decimos muy a menudo, cuando queremos expresar una mala impresión por algún suceso o algo que estamos viendo u oyendo: ¡Cómo está el mundo! Y, si no es algo muy malo, sino más bien sorprendente, en España decimos mucho: ¡Cómo está el mundo, Facundo! No sabemos quién es Facundo, pero mundo y Facundo son palabras que riman.     

    Pues sí, ¡cómo está el mundo, Facundo! Pero recuerda siempre esto: No tengas miedo. Y esto: Cómete el mundo.

    ¡Hasta pronto!