lunes, 10 de junio de 2019

Algo, todo, nada

En una calle muy cercana a la famosa Puerta del Sol de Madrid, hay una tienda de ropa que tiene este cartel al lado de la puerta:


Aprende español callejeando por Madrid: Algo, todo, nada
Calle Carretas


Me parece un buen reclamo publicitario. A mí, por lo menos, me llamó la atención. Te hace preguntarte si debes entrar en la tienda. Porque casualidad significa 'coincidencia, producto de la suerte, del azar' (si eres hablante de inglés, debes saber que este es un falso amigo). Y yo no llegué a esa puerta por casualidad, sino que iba de camino a un lugar concreto.

Nada y algo son palabras neutras, o sea, palabras que no son masculinas ni femeninas. Las usamos en los contextos en que podríamos decir también ninguna cosa o alguna cosa. Las palabras neutras, cuando se combinan con algún adjetivo, usan la forma masculina del adjetivo (como pasaba también con el artículo lo). 

La palabra algo puede referirse a cualquier tipo de cosa, y por eso muchas veces necesitamos especificar con un adjetivo, como en estas dos tiendas, también de ropa:


Aprende español callejeando por Madrid: Algo, todo, nada
Calle Méndez Núñez (Zaragoza)


Aprende español callejeando por Madrid: Algo, todo, nada
Calle Alfonso I (Zaragoza)

Por cierto, que en la tienda Algo bonito tuve que entrar a comprarme algo porque en Zaragoza, donde están las dos tiendas, hacía bastante más frío que en Madrid cuando estuve, hace un mes.

Me encontré también con las palabras algo bonito en Madrid, cuando volví, y pensé: ¿Qué pasa aquí? Porque nada es casualidad. En este caso las palabras las había escrito un viejo amigo de este blog, una persona que se pasea por Madrid criticando las pintadas (puedes ver otros ejemplos en ¿Por qué no?) o, como aquí, el arte urbano que no le gusta:


Aprende español callejeando por Madrid: Algo, todo, nada
Calle Santa María

Aprende español callejeando por Madrid: Algo, todo, nada
Calle Santa María

Como te he dicho, nada y algo son palabras neutras, y el contrario de nada, todo, también es una palabra neutra cuando se usa como equivalente de 'todas las cosas', como en estas dos fotos:


Aprende español callejeando por Madrid: Algo, todo, nada
Calle de Mesón de Paredes

Aprende español callejeando por Madrid: Algo, todo, nada
Calle de la Madera

No sé con qué mensaje quedarme, si con el de la primera foto: Nada es por casualidad, o con el de la última: Nada es suficiente. ¿Cuál te gusta más a ti?

Una cosita más: estas palabras no siempre son neutras, porque a veces las usamos como sustantivos, y en español no tenemos sustantivos neutros, así que unas -algo y todo- las usamos como masculinas. y la otra -nada- la usamos como un sustantivo femenino.

La nada es 'la inexistencia total, la ausencia absoluta'. Por ejemplo, en una página de recomendaciones encuentro esta opinión:

Muy buen restaurante, en mitad de la nada

Esto quiere decir que el restaurante está en medio del campo, sin ningún otro edificio a su alrededor.


El todo es 'la totalidad, lo máximo'. Se usa mucho, por ejemplo, la expresión jugarse el todo por el todo, que significa 'arriesgarlo todo, lo que nos puede llevar a un gran éxito o a un gran fracaso'. O también lo encontramos en bloques de palabras como el titular de esta entrevista en la cadena 4 de televisión:

Pedro García Aguado: "El todo incluido es como la peste negra"

El todo incluido se refiere al régimen de alojamiento en hoteles que incluye todas las comidas y bebidas. Esos hoteles, que abundan en el sur de España y en las islas, donde te ponen una pulsera cuando llegas, y a partir de ahí puedes comer y beber lo que quieras a cualquier hora, porque está incluido ya en el precio. Y sí, la verdad es que a veces es un asco este tipo de alojamiento, porque atraen a turistas maleducados y nada interesados en conocer verdaderamente el país.

Algo se usa como sustantivo sobre todo en la combinación ese algo, refiriéndose a alguna cosa inespecífica que se ha nombrado antes y de la que se va a hablar más. Por ejemplo, en esta noticia reciente de Diario Sur sobre un descubrimiento arqueológico:

Jaque al misterio


Aparece una pieza del ajedrez medieval de Lewis. Un anticuario la compró en 1964 por 5 libras y hoy podría venderse por un millón

La figurita marrón llevaba años guardada en un cajón y de vez en cuando su propietaria la sacaba para mirarla. Le tenía cariño. Era un recuerdo de su padre, un anticuario ya fallecido que la había comprado en 1964 por 5 libras (5,65 euros). Para ella, había algo mágico en ese guerrero tuerto con cara de pocos amigos y la espada en alto, amenazante pese a su chaparra estatura de 8,8 centímetros. Ese 'algo' ha tardado en salir a la luz, pero les ha dado una enorme alegría a la señora y a sus hijos:la talla ha resultado ser una de las piezas desaparecidas del mítico ajedrez de marfil de la isla de Lewis,


Y llegamos al final. Hoy termino con un resumen gráfico de las palabras neutras más frecuentes, de las que ya te he hablado en diferentes entradas del blog:


Aprende español callejeando por Madrid: Algo, todo, nada


¿Has aprendido algo en esta entrada? ¿Lo sabías ya todo? ¿No has aprendido nada? Bueno, en todo caso, ¡espero que te hayas entretenido y que sigas leyendo este blog! ¡Hasta pronto!


miércoles, 29 de mayo de 2019

Refranero callejero


Algunas personas dicen que los refranes -esas frases cortas que reflejan ideas sobre la vida, consejos, en fin, la llamada sabiduría popular- ya no se usan, pero no es cierto. Yo me los encuentro muchas veces en las calles, en su forma tradicional o un poco cambiados para hacer juegos de palabras con ellos.

Con motivo del periodo electoral que hemos tenido en España, y que ha durado casi dos meses, he pensado en varios de esos refranes callejeros. Por ejemplo, me he acordado de esta versión de un refrán popular que fotografié en un pueblo de la Comunidad de Madrid:


Aprende español callejeando por Madrid: Refranero callejero
Colmenar del Arroyo



Esta es una versión poética del refrán A palabras necias, oídos sordos. Necio significa 'ignorante, tonto, estúpido', y el refrán popular aconseja que, cuando alguien nos diga tonterías o cosas producto de su ignorancia o imprudencia, hagamos oídos sordos, o sea, reaccionemos como si no las hubiéramos oído, sin hacer caso de ellas.

La pintada de Colmenar del Arroyo quiere decir que la persona que escribe oyó tantas tonterías y estupideces que, al final, de tanto hacer oídos sordos, se quedó sorda. Y eso es lo que creo que a veces nos pasa a muchos durante el periodo de elecciones: oímos tantas estupideces, tantas cosas insensatas, tantas falsedades, que al final terminamos por no escuchar. Claro que algunos políticos dicen muchas más necedades (necedad es el sustantivo que corresponde al adjetivo necio/a) que otros, y no conviene convertirse en sordo total.

Esta otra variante de un refrán popular se refiere directamente a las elecciones y estaba en la fachada de la sede de la CNT, un sindicato de ideología anarquista:


Aprende español callejeando por Madrid: Refranero callejero
Plaza de Tirso de Molina



En realidad, el refrán dice Cría cuervos y te sacarán los ojos. Los cuervos son unos pájaros negros que en muchos países se asocian con la mala suerte. El refrán tradicional nos habla de la ingratitud: si crías (o sea, alimentas, ayudas a crecer) cuervos, estos mismos cuervos a los que has cuidado después te harán daño. Hablar de cuervos es una metáfora, claro, porque este refrán lo aplicamos a personas; es un aviso, una advertencia para que no seas demasiado generoso en tus favores y tus cuidados, porque si dedicas demasiado tiempo y energía a alguien, es muy probable que no solamente no te lo agradezca, sino que termine haciéndote daño.

La pancarta de la foto aprovecha este refrán para aconsejarnos que no votemos, porque, igual que los cuervos, los políticos no nos lo agradecerán.

Personalmente, soy partidaria de votar, porque no votar no tiene ninguna utilidad. Y, aunque tenga mala opinión de los políticos en general, sé que no son todos iguales, y que me va mejor con unos que con otros. Así que he votado en las dos elecciones que hemos tenido.

Los resultados no me han dejado totalmente contenta, especialmente los de Madrid. Por eso, para darme ánimos a mí misma, me he acordado también de otro refrán que vi en una calle de Malasaña. Te lo pongo tal como lo vi en la calle y, debajo, con fotos ampliadas para que lo leas mejor:

Aprende español callejeando por Madrid: Refranero callejero
Calle Marqués de Santa Ana

Aprende español callejeando por Madrid: Refranero callejero




Este es un refrán que no se puede discutir. Es la pura verdad: Siempre que llueve, escampa. Escampar significa 'parar de llover'. Así que es verdad, siempre que llueve, más tarde o más temprano deja de llover, eso siempre es así. 

El refrán lo usamos para animar a otros o animarnos a nosotros mismos en un sentido metafórico: pueden ocurrir cosas malas, pero llega un momento en que dejan de pasarnos cosas malas. Y, aunque esto no siempre es verdad, desgraciadamente, se cumple muchas veces. Así que, aunque no estoy, como te he dicho, contenta con la perspectiva política que tenemos en Madrid, tengo la esperanza de que algún día cambie.

¿Conocías estos tres refranes? ¿Hay refranes que signifiquen cosas parecidas en tu lengua? ¡Cuéntamelo en un comentario!

¡Hasta pronto!




jueves, 16 de mayo de 2019

Metro de Madrid informa



Este año, el Metro de Madrid cumple 100 años. La verdad es que no los cumple en su mejor momento, porque desde hace meses una de sus primeras estaciones y una de las más usadas, Gran Vía, está cerrada por obras, y al mismo tiempo, por culpa de unas obras de una empresa privada que va a construir pisos de lujo, una de las líneas principales de la ciudad lleva meses también cortada.    

A pesar de eso, cien años son muchos, y el metro forma parte ya de la historia de Madrid. Por eso, hay muchas cosas interesantes relacionadas con el metro de las que se puede hablar.

Desde hace unos meses podemos ver en la estación de Chamartín una exposición muy curiosa, con trenes antiguos e información histórica y técnica, y en ella vi algunos carteles que te voy a comentar. Son carteles que se ponían dentro de los vagones (cada parte del tren se llama vagón, excepto la cabina, que es donde va el conductor) o en los andenes (el andén es la zona en la que los pasajeros esperan la llegada de los trenes). 

Y aquí va el primero, que estaba dentro de un vagón de la exposición:


Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa




Fumar está prohibido dentro de los vagones del metro de Madrid desde hace muchísimo tiempo, aunque hasta el año 2006 se permitía en otras zonas del metro: pasillos, andenes, entradas, etc., e incluso había ceniceros. Lo gracioso de este cartel es que no solo prohíbe fumar, sino también llevar el cigarro encendido; esto probablemente viene de que había gente que decía: "No, yo no estoy fumando, solamente llevo el cigarro (o cigarrillo) encendido, así que no me puede poner usted una multa".

La multa está expresada en pesetas, la moneda anterior al euro. Cinco pesetas, que hoy sería aproximadamente un céntimo de euro, parece una cantidad muy pequeña, pero como este cartel es muy antiguo, en su época era una cantidad importante. Sobre la fórmula bajo multa, puedes leer la información sobre diferentes usos de la preposición bajo que te di en Ante la duda.

Vamos con otro cartel curioso:


Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa




Escupir significa 'echar por la boca el líquido que creamos dentro de ella'. Hoy en día, no encontramos ningún cartel en el metro que hable de esto. Y es que desde hace bastante tiempo, escupir se considera algo de mala educación en España.

En los últimos años, sin embargo, algunas personas lo hacen por la calle (en el metro no, afortunadamente, o al menos yo no los he visto), y eso se debe, creo, a dos influencias: por un lado, entre los jugadores de fútbol es muy habitual hacerlo en el campo de juego (y qué asco, escupen donde luego ellos se caen o se tumban), y por eso, hay hombres jóvenes que los imitan y hacen lo mismo en la calle; por otro lado, actualmente viven en España muchas personas que provienen de países donde es muy habitual escupir en público. En fin, que entre unos y otros estamos volviendo atrás en el tiempo, desgraciadamente.

En la época del cartel de la foto, era bastante frecuente que los hombres escupieran en lugares públicos, quizá por eso en el cartel del metro no se prohíbe, como sí se prohibía fumar, con amenaza de multa; fíjate que dice que no se debe escupir, y deber no expresa una prohibición ni una obligación impuesta desde fuera, sino una obligación cuyo cumplimiento depende solamente de la persona (no de circunstancias externas). Así que es más una recomendación que una prohibición.

Tan común era hace siglos la mala costumbre de escupir que en muchos establecimientos había unos recipientes llamados escupideras. Quizás por eso encontramos este viejo cartel en la taberna más antigua de Madrid, la Taberna de Antonio Sánchez:


Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa
Calle Mesón de Paredes



Fíjate que prohíbe escupir en el suelo, y eso probablemente quiere decir que había escupideras pero no todo el mundo las usaba (como ahora suele haber papeleras en la mayoría de los bares, pero algunas personas no las usan y tiran todo al suelo).

El resto de los carteles de los vagones de la exposición tienen relación con posibles problemas a la hora de entrar o salir del vagón, y también nos muestran algunas diferencias entre el metro de hace un siglo y el metro de hoy:


Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa


Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa




En el primer cartel nos llama la atención la referencia al silbato, un instrumento que sirve para producir un sonido de aviso; hoy todavía usan silbatos, por ejemplo, los árbitros de fútbol y otros deportes. Hasta hace unas décadas, en los andenes de metro había jefe de estación, y me imagino que él era el encargado de tocar el silbato para indicar que se iban a cerrar las puertas. Actualmente, en los andenes solamente te encuentras, y pocas veces, vigilantes de seguridad y personal de limpieza, y el sonido que oímos cuando se van a cerrar las puertas se produce desde la cabina del conductor.

En el segundo prohíben algo que hoy no se podría hacer. Apearse significa 'bajarse', y es una palabra que cada vez se usa menos. Actualmente es imposible subirse o bajarse del metro cuando está en marcha, porque se cierran las puertas antes de que se ponga en marcha. ¡Parece que viajar en metro era mucho más peligroso hace un siglo!

Los dos últimos carteles también se refieren a la salida y la entrada, y en este caso son problemas que seguimos teniendo hoy en día:


Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa


Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa




A mí me gustaría que en el metro actual volvieran a poner el mensaje de la primera foto, o que al menos lo dijeran por megafonía ('sistema para amplificar el sonido que se usa en estaciones, aeropuertos, supermercados, etc.'), porque muchas veces, cuando me quiero bajar, me encuentro un montón de gente que forma una barrera y quiere entrar sin permitirme salir.

En el segundo cartel encontramos un mensaje parecido al que muchos usuarios del metro pueden escuchar por megafonía cuando llegan a una estación que está en curva (y hay estaciones así justamente en la primera línea que se creó, la línea 1).

Este es el mensaje que oímos actualmente, y que yo suelo usar cuando quiero que mis alumnos entiendan qué significa la construcción al + infinitivo:







En general, de todas formas, encuentro mucha diferencia entre los mensajes que se daban en el metro de hace un siglo y los que se dan hoy (puedes ver algunos recientes en la entrada Instrucciones para comportarse correctamente en el metro). Claro, no había móviles, no se llevaban mochilas, no había escaleras mecánicas...


No todo lo que encontré en la estación de Chamartín cuando fui a la exposición estaba relacionado con el Madrid antiguo. De camino al andén donde está la exposición, vi esta obra reciente del grupo de artistas Boa Mistura que ocupa unas paredes enormes, pero que he reunido en una sola imagen:

Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa



Un precioso y poético mensaje muy apropiado para las paredes de una estación de metro, ¿verdad? Por esas estaciones los madrileños andamos kilómetros y kilómetros, sobre todo si tenemos que hacer transbordos ('cambios de línea') diariamente, y a veces tenemos la suerte de encontrarnos con alguien querido, con personas a las que no habíamos visto durante años y a las que siempre habíamos querido volver a ver.

Esta obra de Boa Mistura no es la única muestra de arte urbano que podemos encontrar en el metro, en el que han trabajado en los últimos años muchos de los artistas más conocidos, como Okuda, que hizo este mural en la estación Paco de Lucía, dedicada al famoso guitarrista español:


Aprende español callejeando por Madrid: Metro de Madrid informa




En los andenes, pasillos y vestíbulos ('zonas de acceso con máquinas en las que puedes comprar los billetes y donde se controla la entrada con unas máquinas llamadas tornos') encontramos también muchas cosas interesantes: murales, reproducciones de cuadros famosos, información histórica sobre monumentos cercanos a la estación y hasta restos históricos convertidos en pequeños museos (restos de iglesias, por ejemplo). 

Podemos encontrarnos también con curiosidades como el tranvía que se usó para el rodaje de dos buenas películas: la estadounidense Doctor Zhivago (1965, David Lean, basada en la novela del ruso Borís Pasternak) y la española Las bicicletas son para el verano (1984, Jaime Chávarri, basada en la obra teatral de Fernando Fernán Gómez). Lo puedes ver en el vestíbulo de la estación Pinar de Chamartín.

El metro de Madrid no es tan bello como el de Moscú, es verdad, pero forma parte de la historia de la ciudad y de la vida personal de la mayoría de los madrileños, los que llevamos toda la vida usándolo, los que no contaminamos el aire de nuestra ciudad, los que no sentimos asco por la proximidad de otras personas, los que andamos por él sin buscar nada en especial pero sabiendo que algo interesante encontraremos.

Conclusión: si vienes a Madrid, ¡muévete en metro por la ciudad!

Y hoy terminamos con un repaso por las palabras que hemos visto relacionadas con el metro, que son aplicables a cualquier otro metro del mundo. ¿Las recuerdas todas? ¡Hasta pronto!






jueves, 9 de mayo de 2019

Una sola palabra

Hoy te voy a proponer una actividad con nombres de locales madrileños (y alguno de otros lugares de España). Son locales que tienen un nombre corto, con una sola palabra, y hay varios tipos de locales: bares de tapas o cervecerías, restaurantes, bares de copas, tiendas de ropa, tiendas de antigüedades o de objetos para hacer arte.

En esta nube de palabras tienes todos esos nombres. Busca el significado de las palabras que no conozcas y luego piensa qué tipo de local crees que es.

¡Vamos a ver cuántos has adivinado! 

Tenemos tres bares o cervecerías donde se puede beber y tomar pinchos, raciones, tapas:

Aprende español callejeando por Madrid: Una sola palabra


Difíciles de adivinar, ¿no? Con la palabra jauja podemos referirnos a cualquier lugar o situación ideal, así que lo mismo podríamos usarla para un bar que para un restaurante que para cualquier otro tipo de tienda. Trajín quiere dar la idea de mucho movimiento, de mucha entrada y salida de personas, y eso sí es característico de un bar español, pero también podría aplicarse a otros lugares. En cuanto a contraluz, es posible que hayas pensado que era una tienda de arte, pero ya ves, caprichos de los dueños de los bares, que llaman a sus bares como quieren.

Y caprichos se llama una de las muchas tiendas de antigüedades de la zona del Rastro, el mercadillo más famoso y grande de Madrid:


Aprende español callejeando por Madrid: Una sola palabra
Calle de Mira el Río Alta

Creo que esta otra, una tienda donde enmarcan cuadros y venden material para pintar, era más fácil de adivinar:


Aprende español callejeando por Madrid: Una sola palabra
Calle Mayor (Pamplona)

Otro nombre que podría estar relacionado con el arte, trasluz, es en cambio el de una tienda de ropa infantil:

Aprende español callejeando por Madrid: Una sola palabra
Alcalá de Henares

Hay, por supuesto, más sitios donde comer y beber. A continuación, dos restaurantes:


Aprende español callejeando por Madrid: Una sola palabra


El aliño es algo muy, muy importante para una ensalada, así que no es una sorpresa que un restaurante se llame así. La contraseña, en cambio, da la idea de un lugar secreto, exclusivo, en el que la mayoría de la gente no puede entrar, así que quieren fomentar esa idea de algo especial, no para todo el mundo. 

Y terminamos el recorrido con tres bares que abren solamente por la noche, así que son más para tomar una copa:


Obsoleto y Aleatorio son lugares donde tomar algo mientras se escucha buena música, o, muchas veces, se escucha a gente que recita poesía. Son bares que tienen algo de los antiguos cafés, lugares para charlar, no para bailar. Y zascandil (o zascandila, si es una mujer) es una palabra que me encanta: la idea de alguien que va de un lado a otro sin hacer nada provechoso, nada útil, me parece muy atractiva para unos tiempos como los nuestros. Unos tiempos en los que se exige de nosotros que estemos todo el día trabajando. 


A veces nos encontramos con negocios que también parecen tener un nombre con una sola palabra, pero en realidad no es así. Por ejemplo:


Aprende español callejeando por Madrid: Una sola palabra
Calle Monforte de Lemos

La escuela infantil se llama Contumami, pero en realidad se han juntado tres palabras: con tu mami. Esto se hace probablemente por influencia de los nombres de páginas web, donde encontramos muchas veces varias palabras escritas juntas.

Pasa lo mismo en este local de fisioterapia:


Aprende español callejeando por Madrid: Una sola palabra
Calle Libertad

Y a veces, se forma una palabra porque se representa la pronunciación relajada en la lengua informal, como pasa en este restaurante del barrio de Chamberí:


Aprende español callejeando por Madrid: Una sola palabra
Calle Eloy Gonzalo

Palante es una forma coloquial que resulta de la unión y contracción de para adelante: vamos palante, tira palante, decimos con mucha frecuencia. Por supuesto, también decimos lo contrario: vamos patrás, tira patrás, que viene de para atrás.

¡Así que, atención, no todo lo que parece una sola palabra lo es realmente!

¡Espero que te haya gustado nuestro paseo por tantos locales con nombres curiosos! ¡Hasta pronto!





lunes, 29 de abril de 2019

Falsos amigos


Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Alberobello (Italia)

En un reciente viaje a Italia fui a ver un bonito pueblo, Alberobello, en el que vi este cartel. Me resultó muy gracioso, porque trullo en español significa, coloquialmente, cárcel. Así que el cartel nos proponía una visita a una cárcel. Muy original. Pero yo ya sabía que se llama así el tipo de construcciones características de ese pueblo, que son muy originales. Esto es un trullo italiano:

     


También me quedé pensando un momento cuando me crucé con esta otra indicación en un parque de San Miguel, una de las islas Azores (Portugal):


Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Pinhal da Paz (San Miguel)

Y es que la palabra corrida, aunque viene del verbo correr, se usa para hablar de las corridas de toros. Como no tenemos una palabra específica para esto, en un cartel así en España se usaría la palabra ruta, supongo.

Estos son dos ejemplos de parejas de palabras de distintas lenguas que son falsos amigos: palabras iguales o muy parecidas pero con significados total o parcialmente diferentes, y que son, por ello, una trampa para los que aprenden español. Hoy vamos a dar un paseo buscando mensajes que tengan falsos amigos en distintas lenguas, por Madrid y otros lugares de España.

Entre las lenguas romances -las que vienen del latín- los falsos amigos son, claro, bastante frecuentes. Por ejemplo, un hablante de francés que no tenga un nivel muy alto de español puede encontrar chocantes las palabras de estas dos imágenes:

Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Calle Campoamor


Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Calle Carlos Arniches

En el primer caso, la cosa puede ser muy divertida, porque un hablante de francés podría entender 'vivir para robar' (el verbo voler francés significa 'robar'), y por lo tanto pensaría que ¡en Madrid hay mucho ladrón suelto!

En la segunda foto, vemos unos azulejos de una antigua lechería. Parece que la leche de cabra (que es lo que vemos en la imagen) era buena para niños y enfermos, pero es que enfermo se parece muchísimo al francés enfermé, que significa 'encerrado/a'.

Con el italiano también tenemos, claro, muchísimas palabras parecidas. Un hablante de italiano tendría dificultades, si no sabe mucho español, con la primera palabra de este cartel:


Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Calle Embajadores


La palabra tasca significa en italiano 'bolsillo'. En español, en cambio, una tasca es una taberna, un local para beber y comer a precios accesibles, o sea, normalitos. ¡Y he oído que esta tasca Barea está muy bien, tengo que ir a probar!

El portugués y el español tienen montones de falsos amigos. Ya hemos visto el ejemplo de corrida, y en el nombre de esta frutería encontramos otro:


Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Mercado de San Fernando (calle Embajadores)

Y es que los berros, que en español son unas verduras que se usan sobre todo en ensaladas, en portugués son una especie de gritos, como los que dan algunos animales (que en español llamamos berridos). ¡Qué peligro tiene esta palabra!

Pero no creas que solo los hablantes de lenguas románicas se enfrentan a estas trampas. Las siguientes fotos muestran palabras que son potencialmente engañosas para hablantes de inglés, polaco y ruso. ¿Sabes cuáles?


Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Calle Isaac Peral

Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Calle Magdalena

Aprende español callejeando por Madrid: Falsos amigos
Plaza del Humilladero

La palabra bombero de la primera foto es casi igual que la palabra bomber del inglés, que significa 'terrorista'. Y tiene mucha lógica, porque los terroristas ponen bombas.

Un hablante de polaco, si no mira el escaparate lleno de zapatos (zapatos especiales para pies con problemas, por eso la llaman sanatorio de los pies), podría confundir la tienda de la segunda foto con una clínica veterinaria, porque pies en polaco significa 'perro'.

Y en la última foto encontramos un falso amigo entre español y ruso, porque banca, que en español usamos para hablar de un sector económico, el que forma el conjunto de los bancos, suena igual que la palabra rusa que significa 'tarro', o sea, un envase de cristal como los que se utilizan, por ejemplo, para las mermeladas.

En fin, como ves, incluso si tu primera lengua es muy diferente del español, es muy probable que existan falsos amigos que pueden confundirte. Te aconsejo buscar publicaciones sobre este tema en Internet para saber cuáles son los más "peligrosos" y evitar situaciones de incomunicación o malos entendidos cuando vayas a un país hispanohablante.

En mis tableros de Pinterest, por ejemplo, encontrarás un montón de imágenes, vídeos y enlaces a información sobre falsos amigos en muchas lenguas. Pincha en la imagen para acceder a ellos:


¿Conoces "falsos amigos" de tu lengua y el español"? ¡Cuéntame cuáles son, porfa!

¡Hasta pronto!



jueves, 11 de abril de 2019

Libros y libreros


Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros
La Granja de San Ildefonso

Me encontré con este monumento al libro en un precioso pueblo de Segovia, en la comunidad de Castilla-León. El autor de la frase, Ricardo León, fue un banquero y escritor español hoy bastante olvidado, pero que en su tiempo fue muy famoso, porque, fíjate, en 1910 consiguió vender ¡más de un millón de ejemplares de una novela suya! Y eso en una época en la que mucha gente no sabía leer.

Hoy, en cambio, los libros en papel han perdido mucho valor. Los de segunda mano se regalan o se venden por un euro. Incluso mucha gente los tira a la basura. Es comprensible que esto pase, porque los libros ocupan mucho espacio en casa y además dan trabajo (porque hay que limpiarlos de vez en cuando), pero ¡qué pena ver libros en la basura! Antes de tirarlos ahí, hay otras posibilidades: dejarlos en un lugar público para que los coja alguien interesado o buscar tiendas o personas como esta, que pueden darles una nueva vida. 

Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros
Calle Caracas

Donar se diferencia de dar en que donamos cosas de valor sin esperar nada a cambio: donamos sangre en un hospital, donamos un cuadro a un museo, donamos nuestros bienes a una ONG, etc. Así que en el anuncio de arriba está muy bien usado el verbo donar, porque los libros son objetos de valor.

Si la gente dona sus libros o los tira a la basura, está claro que las librerías cada vez están vendiendo menos. Y es una pena, porque están cerrando en todas las ciudades españolas librerías muy especiales, con libreros que aconsejan a sus clientes de manera personalizada. Por eso, hoy quiero hablarte de dos librerías de Madrid que me gustan mucho.

Una está en el barrio de Lavapiés: se llama Sin tarima, y es hermana menor -más joven- de otra librería especializada en arte, Con tarima. La tarima es una plataforma un poco levantada sobre el suelo; antiguamente, se usaba mucho en las clases, y el espacio del profesor era la tarima. Quizá la llamaron así porque encima de una tarima se puede actuar, y en la librería Con tarima hay libros sobre teatro.

Sin tarima tiene sobre todo libros de ficción y organiza muchas actividades culturales. Me encanta el chiste de Forges (un humorista gráfico español muy famoso que murió hace poco tiempo) que tienen en uno de sus escaparates:


Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros
Calle del Ave María


Este chiste es una mirada irónica sobre lo poderosa que es la lectura y lo amenazante que resulta para muchos. No es ninguna casualidad que en todas las dictaduras se hayan prohibido y quemado libros, porque resultan una amenaza precisamente por lo que nos decía la primera foto de esta entrada: los libros enseñan a pensar.

Otro detalle bonito que encontramos en un escaparate de Sin tarima es una placa que un grupo de vecinos ha dedicado al librero principal, Santiago, que es un hombre que lleva muchos años en el negocio de los libros y aconseja personalmente a sus clientes:


Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros
Calle del Ave María

Un bonito homenaje de los vecinos y un bonito mensaje, porque las personas necesitamos historias para vivir, ¿y quién mejor que un librero para recomendarnos buenas historias para leer?

La otra librería de la que te quiero hablar hoy está en el barrio de Malasaña y también está especializada en obras de ficción, o sea, en novelas y relatos. Su peculiar nombre viene de un grupo de poetas franceses, entre los que estaban Rimbaud y Verlaine, que solían reunirse a cenar y se llamaban a sí mismos Vilains Bonhommes. Tipos infames significa 'personas malvadas'; además, tipo, cuando se usa con el significado de persona, tiene un uso despectivo. Curioso, ¿no? Son chicos malos estos libreros...


Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros
Calle San Joaquín

Como puedes ver en la foto, en esta librería, además de ver y comprar libros, puedes tomarte un vino mientras decides cuál comprar (también hay otras bebidas, si no te gusta el vino).

Me gusta mucho Tipos infames por la buena selección de libros que tienen pero también por sus recomendaciones y por la forma en que las hacen. Por ejemplo, en la puerta te puedes encontrar carteles como este, donde te hacen una recomendación combinada, de un libro más un vino para acompañarlo:

Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros
Calle San Joaquín

Pero es que dentro encuentras también libros especialmente recomendados, y son los que tienen en su portada esta etiqueta, donde aparece una expresión que te expliqué ya al final de la entrada ¡Qué fisno!:

Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros


Si vas a Tipos infames y compras un libro, mira el tique de compra, porque verás otro detalle especial. En algunas tiendas aparece el nombre de la persona que te ha atendido durante tu compra, pero aquí te encuentras una sorpresa:


Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros


La expresión su devoto servidor, junto con su seguro servidor, son fórmulas muy antiguas, que se usaban sobre todo en las despedidas de las cartas, para expresar la disposición total de la persona que escribía la carta hacia la persona que la iba a recibir. O sea, indicaba que esa persona estaba dispuesta a hacer todo lo que la otra persona le pidiera, por eso usaban la palabra servidor, que significa 'persona que está al servicio de alguien o de alguna institución o causa'; por ejemplo, los políticos suelen decir que son "servidores del Estado", y se considera que los que trabajan en la Administración pública son "servidores públicos". Claro que, actualmente, se usa más la palabra servidor en el sentido que le dan en informática, el de un ordenador principal al que están conectados muchos otros ordenadores creando una red.

Pues me encanta que los libreros de Tipos infames estén a mi servicio y sean tan serviciales (servicial 'que está siempre dispuesto a complacer y servir a otras personas').

Pronto, el 23 de abril, se celebrará el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor. En Madrid se celebra también en noviembre el Día de las Librerías. Pero ¿para cuándo un Día de los Libreros, de los buenos libreros en los que podemos confiar porque conocen nuestros gustos?

Al menos, en Madrid tienen una calle. ¿Y en tu ciudad?


Aprende español callejeando por Madrid: Libros y libreros