viernes, 16 de enero de 2026

Aftercurro



En España tradicionalmente ha habido más resistencia que en otros países a la introducción de palabras de la lengua inglesa; una resistencia que no solo se manifiesta en los medios de comunicación sino incluso en las pintadas de las calles (ya hace tiempo publiqué esta entrada en la que tienes un buen ejemplo: Malasaña no es pa modernos).

Con la aparición de Internet y el aprendizaje más intenso del inglés en los centros educativos, la situación ha ido cambiando a favor del uso de anglicismos (palabras o estructuras gramaticales que tomamos de la lengua inglesa). Incluso, directamente, a favor del uso del inglés, a veces en lugar del español, sobre todo si hablamos de carteles comerciales en las zonas más turísticas. Y, sin embargo, cierta resistencia continúa y a veces se expresa de manera humorística en el paisaje lingüístico.

Fíjate, por ejemplo, en este anuncio de un gimnasio. No es de muy buen gusto pero muestra bien lo que estoy diciendo.


Aprende español callejeando: Aftercurro
Calle Hortaleza




El anuncio juega con las dos lenguas: inglés para la primera parte ("I" en lugar de "yo") y español para la segunda. Si estuviera todo escrito en inglés, seguiría más la moda actual, pero no, justamente para llamar la atención, hace esta mezcla de lenguas. 

Eso sí, lo que no me gusta es que, como casi siempre, el cuerpo que se muestra es el de una mujer. ¿Por qué no piensan en un culo masculino? ¿Es que los hombres no tienen que esforzarse en tenerlo bonito?


Otro ejemplo, mejor aún, es este de una cafetería:


Aprende español callejeando: Aftercurro
Glorieta de Quevedo



La costumbre de tomar algo con los compañeros de trabajo al final de la jornada laboral no es algo nuevo ni especialmente moderno. Antes no tenía nombre: ahora es el afterwork. Es curioso el hecho de que, cuando las cosas reciben nombre, parecen hacerse más importantes. Antes, esa acción era más espontánea, se hacía cuando apetecía y con compañeros con los que te llevabas bien; ahora, en muchas empresas, casi es una costumbre impuesta, y parece que si no lo haces eres un aburrido.

Pero lo interesante es que esta cafetería no habla de afterwork sino de aftercurro. Mezcla del inglés after y el español informal curro, uno de cuyos usos se refiere a la jornada laboral (se usa también de otros modos, aunque siempre hablando de trabajo, como te expliqué en la entrada Curro precario).

La propuesta de este bar, de todas formas, no me gusta mucho. Es una incitación al consumo de alcohol de alta graduación, y esto se manifiesta en el uso de la forma copazo. El sufijo aumentativo -azo (sobre el que puedes leer más en la entrada Es un puntazo) añade aquí esa idea, frente, por ejemplo, a las formas diminutivas una copita o una copichuela (del sufijo uelo/a te hablé ya en otra entrada: Primero de mayo, día del parado), que sugieren cualquier tipo de bebida alcohólica (como por ejemplo, un vasito pequeño de licor).

Y fíjate, además, en que la oferta es de 16'30 a 19'00. Un poco temprano para tomar copas, ¿no?

Pero en fin, así van las cosas, por la mañana temprano al gimnasio y después de comer, a tomar copazos. Yo no hago ni una cosa ni la otra, ¿y tú? ¡Hasta pronto!



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