Viajando por el oeste de la provincia de Soria (Castilla-León) es muy posible que en algún momento veas, en lo alto de un monte, esta impresionante fortaleza ('lugar construido para la defensa en el que viven miembros de algún ejército') del siglo X, que tiene más de un kilómetro de perímetro:
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| Gormaz (Soria) |
A los pies de este enorme castillo-fortaleza construido por los musulmanes está el pequeño pueblo de Gormaz, que llegó a tener tres mil habitantes y hoy solo tiene treinta. El pueblo está también en altura y desde él se ve un impresionante paisaje, con el río Duero -uno de los más importantes de España- descubriéndose a veces entre masas de árboles:
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| Gormaz (Soria) |
Estas tierras forman parte del llamado Camino del Cid, una ruta histórica diseñada a partir de un poema medieval que narra la vida de un personaje a medio camino entre la historia y la leyenda: Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid (o el Cid Campeador). El Poema de Mío Cid es la primera obra literaria extensa escrita en lengua castellana que se conserva, un larguísimo poema de autor desconocido.
El Cid vivió en el siglo XI y fue un jefe militar del reino de Castilla; un rey de Castilla lo expulsó de su tierra y entonces comenzó a luchar con su propio ejército, a veces colaborando con cristianos, a veces con musulmanes, y llegó a conquistar Valencia. Hablamos de una época en la que todavía no existía España como país y en la que musulmanes y cristianos estaban en continuas luchas por el territorio. Uno de los muchos éxitos del Cid fue ser señor de Gormaz y rechazar a los musulmanes que querían tomar de nuevo la fortaleza.
Otro pequeño pueblo -aunque no tanto como Gormaz- que forma parte del Camino del Cid es Castillejo de Robledo, una localidad de menos de doscientos habitantes que está a los pies de un antiguo castillo templario.
En el centro del pueblo, casi todas las viviendas son de finales del siglo XIX y principios del XX, y me llamó la atención la costumbre de poner los nombres de sus primeros habitantes, de quienes pagaron su construcción. Eso significaba entonces la fórmula a costa de que aparece delante de un nombre en la fachada de muchas casas:
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| Castillejo de Robledo |
Hoy, más de un siglo después, la expresión a costa de tiene un sentido negativo: hacer algo a costa de alguien significa hacerlo aprovechándose de otra persona, causando daño a otra persona o a nosotros mismos. Por ejemplo:
Terminó su tesis a tiempo, pero a costa de su salud, porque estuvo muchos meses durmiendo solo cuatro horas al día
La empresa tiene muchos beneficios, sí, pero a costa de los trabajadores, que ganan muy poco
Lo que me pareció gracioso fue que en algunos casos, en lugar de hablar en tercera persona sobre la vivienda, parecía que la que hablaba era la vivienda:
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| Castillejo de Robledo |
Debajo del balcón pusieron la fecha de construcción, 1875, y encima de la puerta del balcón pusieron Me hizo... (el nombre no se puede leer). Esto me recordó a cuando a veces en la calle ves coches con un cartel que dice: Me venden, y un teléfono. Cuando veo esto siempre pienso: Qué pena, pobrecito coche, lo venden porque ya no lo quieren.
Un vecino de este pueblo reformó hace unos años su casa (no sé si lo hizo él mismo o pagó la reforma a otra persona) y quiso seguir la tradición de esta misma manera, con la casa hablándonos en primera persona:
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| Castillejo de Robledo |
Como en tantos pueblos de esta zona, en Castillejo de Robledo hay una bonita iglesia románica (ojo, románica y no romana; el arte románico es de la Edad Media y el arte romano de la época del Imperio Romano, varios siglos antes). Frente a ella, una frase al lado de una cruz nos recuerda un episodio del Poema de Mío Cid que es más leyenda que historia: En esta villa fueron ultrajadas por los condes de Carrión doña Elvira y doña Sol, hijas del Cid.
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| Castillejo de Robledo |
Cuenta el poema que, después de que el Cid conquistara Valencia, casó a sus dos hijas con dos nobles castellanos; estos se las llevaron a su tierra y, en el camino, en un bosque cercano a este pueblo, las ataron a dos árboles, las desnudaron, las golpearon y las abandonaron. Aunque en el poema no se menciona expresamente, casi todo lleva a entender que también las violaron; por eso en la inscripción dice que fueron ultrajadas (ultrajar significa 'ofender gravemente, humillar, deshonrar'), y en una oficina de turismo de la zona a la que fui me dijeron que en ese pueblo habían sido violentadas las hijas del Cid (violentar puede ser simplemente aplicar violencia contra alguien, pero también agredir sexualmente).
Y ahora, por fin, te presento al Cid Campeador o al señor vencedor de las batallas, que era lo que significaban esas palabras:
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| San Esteban de Gormaz |
En el mural, abajo a la izquierda, se lee este breve texto: Sant Estevan, una buena cipdad, palabras que aparecen en el Poema de Mío Cid. La forma medieval Sant Estevan, una buena cipdad equivale a San Esteban, una buena ciudad en español moderno.
San Esteban de Gormaz está al lado del río Duero, fue tierra de frontera en la Edad Media y un lugar muy disputado por musulmanes y cristianos, y además, según el poema, fue allí donde llevaron a las hijas del Cid, para que las cuidaran, después de encontrarlas en el bosque.
Pasear por el casco histórico ('zona más antigua y monumental de una población') de San Esteban de Gormaz es volver al pasado. El pueblo conserva restos de un castillo y dos preciosas iglesias románicas, pero es que, además, paseando por su calle Mayor podemos observar el reciclaje de algunas piedras con inscripciones de época romana. Gracias a este sentido práctico, el pueblo conserva paisaje lingüístico en latín:
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| San Esteban de Gormaz |
Pero el paisaje lingüístico nos lleva también a un pasado más cercano, el de hace un siglo.
Por ejemplo, después de pasar el precioso puente medieval sobre el río Duero, encontramos este anuncio de los años 20 del pasado siglo:
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| San Esteban de Gormaz |
El nitrato de Chile era un producto muy utilizado en la agricultura para abonar ('alimentar a las plantas'). Aunque hace muchas décadas que dejó de usarse ese producto, estos anuncios, hechos con azulejos, aún perviven en muchos pueblos y ciudades de España.
A la misma época nos lleva este tipo de establecimiento, que, hoy abandonado, está en un rincón de la plaza Mayor del pueblo:
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| San Esteban de Gormaz |
Las fondas fueron, durante el siglo XIX y parte del XX, alojamientos sencillos, generalmente de menos categoría que los hoteles, donde también se daban comidas.
Este otro establecimiento hotelero, que sí está abierto, tiene un nombre que nos vuelve a llevar al pasado medieval:
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| San Esteban de Gormaz |
El alquerque -una palabra desconocida para la mayoría de los españoles- era un juego de mesa que fue traído por los árabes a España; se hizo muy popular, y por eso aparece representado incluso en las iglesias. De este juego procede el actual juego de damas.
En el interior del local, sobre una mesa de madera, han grabado un alquerque:
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| San Esteban de Gormaz |
Y casi al lado de este establecimiento, un mensaje en el muro de un edificio medio derribado -como tantos que he visto en este trocito del camino del Cid- nos recuerda que somos frágiles como lo son los héroes, las historias, los carteles, los castillos y los edificios:
Por eso hemos de cuidarlos y cuidarnos. Cuida la historia, cuídate tú.

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