He estado pasando unos días en varios lugares de Galicia, comunidad autónoma del noroeste de España. Es una de las comunidades que tienen dos lenguas oficiales: el castellano y el gallego, en este caso. Como las dos lenguas provienen del latín, tienen mucho en común, y los que no sabemos gallego podemos entender bastante. Por eso, en el paisaje lingüístico de esta zona las dos lenguas conviven sin problema, a veces las dos juntas, a veces por separado.
Uno de los lugares en los que estuve fue la ciudad de Pontevedra, con un casco histórico muy agradable, lleno de pequeñas calles y de pequeñas plazas. Antes de adentrarme en él, lo primero que vi fue la plaza de España, donde está el Ayuntamiento y donde hay, como en la Puerta del Sol en estos días, una acampada de personas que piden soluciones al problema de la vivienda. En ella, todos los mensajes estaban escritos en gallego.
La acampada se ha hecho en un lugar muy simbólico: rodeando el monumento a los héroes de Pontesampaio, un recuerdo de la victoria del pueblo pontevedrés sobre las tropas de Napoleón, a las que echaron de la ciudad.
El monumento representa a un militar que dirigió la batalla acompañado de campesinos, soldados y estudiantes. Abajo vemos a una mujer que representa a Galicia.
Los acampados han puesto algunos mensajes sobre el monumento: una gran pancarta abajo y un papel al lado de la mujer. El mensaje de la pancarta es casi igual que en castellano; la única diferencia es la palabra non, que quiere decir no. La palabra que aparece en el papel al lado de la mujer ya no es tan fácil de entender; folga significa huelga. Se refiere a la huelga general que está convocada en toda España para el día 11 de noviembre.
De todos los mensajes que vi en este lugar, me gustó especialmente este:
Seguro que puedes entender bastante, pero por si acaso te lo traduzco: En las acampadas no se duerme, se sueña. Me encanta porque nos habla de esperanza y de idealismo, algo que falta mucho hoy en día.
También están escritos en gallego los nombres de las calles. Te pongo solo un ejemplo:
Calle de la Amargura, un nombre de calle que ya me he encontrado en diferentes poblaciones de España, como ya te dije en la entrada Callejero sentimental.
Encontramos igualmente algunos nombres de locales comerciales en gallego, como este:
El nombre en castellano sería La castaña, porque a es el artículo femenino singular en gallego (el masculino es o). Si no sabes qué es una castaña, fíjate en el dibujo: el fruto que tiene un café en una mano y una cerveza en la otra es una castaña. Es un nombre muy apropiado para un bar gallego, porque las castañas son muy abundantes en Galicia y fueron un alimento básico, sobre todo antes de que llegaran de América la patata y el maíz. Hay muchas tradiciones gallegas relacionadas con las castañas, la más importante la fiesta que llaman el magosto, que se celebrará pronto, a comienzos de noviembre, con la gente reuniéndose alrededor del fuego donde asarán castañas.
Vamos ahora con mensajes en castellano. Como este anuncio de una empresa de aparcamientos (algo muy importante en la ciudad, porque casi todo el casco histórico es peatonal) que nos recuerda una canción muy popular:
Seguro que recuerdas la canción, ¿no? En lugar de Macarena, aquí encontramos Pontevedra, que rima con Macarena.
Están en castellano muchos mensajes dirigidos sobre todo a los turistas, como el de esta terraza de un restaurante:
Es como un catálogo de comportamientos inadecuados, ¿verdad? En los dos últimos puntos puedes ver la construcción se ruega + frase en subjuntivo de la que te hablé aquí: Se ruega.
También encontré en castellano pintadas sencillas que hablaban de amor:
Maricón es una palabra que tradicionalmente se ha considerado malsonante y que se usa como insulto para los hombres homosexuales. Sin embargo, en los últimos tiempos estos mismos hombres la reivindican como algo positivo. Por eso usan corazones en la pintada. Y por eso me gustan las dos pintadas: el amor a la madre, que nunca debemos olvidar, y el amor en toda su diversidad como algo siempre positivo.
Y por último, algo divertido. En Pontevedra vivió unos años de su juventud el escritor Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936), uno de los autores más importantes de la literatura española del siglo XX. En la plaza de las Cinco Calles (praza das Cinco Rúas, en gallego) encontramos este mensaje en el muro de la casa donde vivió:
La casa está en una esquina, y si doblamos la esquina encontramos este otro mensaje:
Espero que te haya gustado e interesado este paseo por el paisaje lingüístico de Pontevedra. Si tienes interés por saber algo más, o si no entiendes completamente alguno de los mensajes, escribe aquí un comentario y te contestaré muy pronto.
¡Hasta pronto!

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