Animalucho viene de animal. El sufijo -ucho/a, cuando se usa con un sustantivo, añade un sentido despectivo, negativo, quiere decir que algo es feo, demasiado pequeño o de mala calidad. Por ejemplo, si hablo de un periodicucho quiero decir que es un periódico de mala calidad; si digo casucha en lugar de casa, seguramente es una casa muy, muy pequeña, y probablemente fea y bastante mal construida. Un animalucho sería, normalmente, un animal no demasiado grande y de aspecto desagradable.
Sin embargo, en esta clínica veterinaria le han cambiado el sentido a ese sufijo:
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| Zafra (Badajoz) |
Como ves, entre la primera parte de la palabra (ani) y la segunda (maluchos) han puesto una huella de la pata de un animal. Así, separando las dos partes, nos hacen pensar en otro sentido, el del adjetivo malucho/a. Malucho/a viene de malo/a, en su significado de 'enfermo/a'. Con los adjetivos, el sufijo ucho/a puede tener el mismo sentido despectivo, negativo, que con los sustantivos, pero se usa también para suavizar, para hacer menos importante o menos fuerte, una característica negativa. Así que tenemos que entender que, si alguien o algún animal está malucho, es que está un poco enfermo.
Con el mismo sentido usamos la palabra pachucho/a, pero en este caso, no viene de otro adjetivo (no existe *pacho/a), así que no se ha usado el sufijo -ucho/a. Pero lo que importa: si un animalito está malucho o está pachucho, llévalo al veterinario.
No es la primera vez que uso carteles de clínicas veterinarias en el blog. Los animales de compañía se han hecho tan, tan importantes en las vidas de tanta gente que el paisaje lingüístico de las ciudades y pueblos está lleno de ellos. Por ejemplo, los gatos sirven para dar nombre tanto a casas como a bares:
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| Gaucín (Málaga) |
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| Calle Torrecilla del Leal |
Pero, probablemente porque los perros tienen más presencia en las calles, son ellos los que más aparecen en carteles de todo tipo. Se usan para nombrar cafés y restaurantes como estos:
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| Costanilla de San Pedro |
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| Calle Carranza |
Pero también aparecen en todo tipo de mensajes callejeros. Hay tiendas donde, además de arreglar la ropa de los humanos, hacen ropa
a medida para perros, o sea, ropa con la medida exacta del perro:
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| Calle Marqués de Santa Ana |
Hay gente que se gana la vida paseando a los perros de otras personas:
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| Calle Francos Rodríguez |
Hay carteles en las puertas de algunos establecimientos que avisan de que los perros no pueden entrar (o al contrario, y sobre esto puedes leer más mensajes en la entrada
Cuatro perras), como en esta pequeña iglesia de Madrid:
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| Calle Serrano |
Incluso podemos encontrar casos en los que alguien muy bruto amenaza con hacerle algo malísimo al perro de alguien: comérselo. (Si quieres entender la diferencia entre
comer y
comerse, entra aquí:
Cómete el mundo).
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| Balmaseda (Vizcaya) |
¡Hasta pronto!
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