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martes, 5 de septiembre de 2023

Se ruega

Hoy escribo una entrada corta para contarte algo muy específico, un pequeño detalle de uso de la lengua española. 

Fíjate en en estos dos carteles que encontré en dos lugares distintos de España, uno en el norte y otro en el sur. ¿Te parece que falta algo?


Aprende español callejeando: Se ruega
Librería-café Palabras (Cabezón de la Sal, Cantabria)


Aprende español callejeando: Se ruega
Calle Justino de Neve (Sevilla)


Los dos avisos empiezan usando el verbo rogar (se ruega). Usamos este verbo para pedir algo, pero de una manera especial: en principio, su significado es el de 'pedir como un gran favor, pedir suplicando'. Pero, en lenguaje administrativo, comercial, o en avisos públicos como estos, es una manera educada, cortés, de decirnos que hagamos o no hagamos algo, o sea, es una variante más formal del imperativo. Sería como decir:

Por favor, vigilen a los niños
Por favor, diríjase...

Pero ¿hay algo más que te llame la atención en estas frases? ¿No te parece que les falta algo? En un contexto menos formal, menos marcado, usaríamos siempre el conector que para unir se ruega con la frase que sigue, ¿no? O sea, parece más habitual decir Se ruega que se dirija... y Se ruega que vigilen... 

Sin embargo, en textos escritos administrativos, comerciales o en avisos públicos, es bastante habitual eliminar este conector detrás de verbos formales que expresan petición, como rogar, suplicar y solicitar.

Y aprovecho para explicarte qué significa la palabra razón en la segunda foto, porque es un uso muy característico de los avisos públicos. Uno de los significados de esta palabra, aunque solo se usa en contextos como este, es el de 'mensaje, recado, aviso, información'. Por ejemplo, a veces vemos un cartel de un piso o casa en venta, y, si en el cartel pone "Razón conserje", quiere decir que, si preguntamos al conserje, nos dará más información o nos pondrá en contacto con el propietario. 

En el caso del cartel de Sevilla, quiere decir que en el lugar en donde estamos no hay más información ni podemos dejar ningún mensaje, para conseguir eso tenemos que irnos al hotel Elvira Plaza.


¡Curiosidades del lenguaje formal! Ya sabes, si te encuentras algún cartel de estos y echas de menos la palabra que, no es incorrecto pero tampoco es el uso habitual en español.

¡Hasta pronto!




miércoles, 15 de septiembre de 2021

Antes de que se enfríen las bravas

Hace ya mucho tiempo escribí la entrada Café para todos, en la que te explicaba que, cuando relacionamos dos acciones con el conector cuando y hablamos del futuro, usamos el presente de subjuntivo.

Pasa lo mismo cuando usamos otros conectores que expresan tiempo, y hoy nos vamos a pasear por varias partes de España comprobándolo.

Empezamos en Castilla y León, en un bar-restaurante de un pequeño pueblo:


Aprende español callejeando: Antes de que se te enfríen las bravas
Ucero (Soria)


Los comensales son los que comen juntos en una mesa y, la verdad, si están esperando todavía no son comensales, ¿no? Pero bueno, el mensaje se entiende: lo que no quiere el dueño de este restaurante es que la gente esté de sobremesa charlando, tomando cafés y copitas, mientras hay gente esperando que quede una mesa libre. Así que, cuando pasa esto, los cafés y los licores hay que tomarlos en la barra. 

Y es que el tiempo de la sobremesa es muy importante (y a veces muy largo) en este país, aunque con la pandemia, si estamos en interiores, últimamente tendemos a hacerlo más corto para evitar riesgos.

En este cartel encontramos el conector mientras con subjuntivo porque este mensaje se refiere al futuro, un futuro que ocurrirá siempre que haya gente esperando para comer (y aquí he usado otro conector temporal).

Nos vamos ahora a la puerta de un monasterio (el de Nuestra Señora de Gracia, que es donde nació la reina Isabel la Católica en 1451):



Aprende español callejeando: Antes de que se te enfríen las bravas
Madrigal de las Altas Torres (Ávila)


El conector una vez que significa 'después de que' (pero poco tiempo después). Como ves en la foto, a la derecha del cartel hay un timbre. El monasterio es bastante grande, así que pasa un tiempo entre que tocas el timbre y alguien contesta, y por eso probablemente mucha gente se cansa de esperar y se va. Así que las monjas han puesto este cartel para pedir a la gente que no se vaya hasta que alguien responda; en este caso, las que responden son las madres, o sea, las monjas. Madre y hermana son dos formas de tratamiento habituales para las monjas.

Encontramos aquí una vez que con subjuntivo porque, cuando nosotros llegamos a la puerta, la acción de llamar al timbre es futura. Se supone que leemos el cartel antes de tocar el timbre, pero claro, esto no siempre pasará.


El siguiente ejemplo me lo envió mi amigo Iñaki Goitia (¡gracias, Iñaki!), probablemente desde Cantabria. Me encanta el mensaje de esta bolsa, pero tendré que explicarte algunas cosas para que puedas entenderlo:


Aprende español callejeando: Antes de que se te enfríen las bravas


Vox es una palabra del latín que significa 'voz'. Hace más de medio siglo, nació una empresa editorial que es conocida sobre todo por la publicación de diccionarios. Pero en 2013 esta empresa tuvo la mala suerte de que un nuevo partido político decidió usar el mismo nombre. Mala suerte porque este partido es de ultraderecha: ultranacionalista, xenófobo, misógino y, en definitiva, franquista. ¡Tiene que ser horroroso compartir nombre con ellos! Son tan horrorosamente odiosos y peligrosos que no me extraña que alguien pida ser abrazado mientras ellos existan. Un abrazo para huir del miedo y del odio.

Hasta que, otro conector temporal, fija el límite de tiempo en el futuro, con subjuntivo, y esperemos que en este caso ese futuro llegue pronto, muy pronto. Un futuro muy próximo en el que esa palabra solo se relacione con los diccionarios.


Nos vamos ahora para Madrid en busca de más ejemplos. El primero es un cartel típico que podemos encontrar, con esas palabras o parecidas, en muchos portales de edificios de vecinos:


Aprende español callejeando: Antes de que se te enfríen las bravas
Plaza del Ángel


Cada vez que más subjuntivo porque el cartel está en la puerta y cada vez que un vecino lo lee, la advertencia es para el futuro.

Y el último es un ejemplo muy representativo de Madrid:


Aprende español callejeando: Antes de que se enfríen las bravas
Glorieta de Bilbao


Este texto anuncia una aplicación para pagar plazas de aparcamiento. Puedes pagar un tiempo determinado y luego, si necesitas más tiempo, puedes volver a pagar y extender el tiempo, todo a través de tu móvil. Así no te pasará como con las máquinas que hay en la calle para pagar: a veces has pagado, por ejemplo, una hora, y después estás en alguna actividad y te das cuenta de que se acaba la hora, y tienes que salir corriendo para ir a la misma máquina de la calle, volver a pagar y extender el tiempo. Si, por ejemplo, estás en un bar con unos amigos y habéis pedido una ración de patatas bravas (una de las cosas que tienes que probar si vienes a Madrid), cuando vuelves de volver a pagar las bravas se han enfriado.

Claro que lo mejor, estando en Madrid, es usar el transporte público. Yendo en metro o en autobús no se te va a enfriar nada.


Antes de que, una vez que, hasta que, mientras, cada vez que + subjuntivo si hablamos de acciones futuras. Y cualquier otro conector temporal que necesite un verbo conjugado: después de que, siempre que, en cuanto, tan pronto como, etc.

Hala, vete a comer antes de que se te enfríe la comida, ¡pero sigue leyendo este blog hasta que me canse de escribir en él! ¡Hasta pronto!




lunes, 26 de junio de 2017

Ya, ya

Hace un par de meses, en un viaje a Lisboa (Portugal), vi esta obra de una artista callejera valenciana, Julieta XLF:

ya ya ya
Lisboa (Portugal)


La razón por la que pongo aquí la foto no es la obra de Julieta (que, por otro lado, me gusta mucho), sino las palabras que están debajo, que no sé si también las escribió ella o alguien las escribió después: ya ya ya.

La palabra ya  es de uso muy frecuente y puede tener varios sentidos, así que hoy le voy a dedicar toda esta entrada.

El uso principal de esta palabra es el que aparece en el nombre de este establecimiento del barrio de Chueca, en Madrid:

ya no me duele
Calle Libertad

Es un buen nombre para este tipo de establecimiento, ¿verdad? Antes me dolía alguna parte del cuerpo, vengo a este centro de fisioterapia y masajes, y después de eso, ya no me duele. Eso es lo que dice la palabra ya, que algo ha cambiado del pasado al presente. 

La palabra que expresa justamente lo contrario es todavía, como puedes ver en esta imagen que hice hace un tiempo para mi clase:


ya y todavía


El sentido de la palabra ya parece un poco diferente en esta pintada, pero en realidad es el mismo:


despierta ya
Plaza de la Corredera (Córdoba)

Alguien no se ha despertado todavía, y con el imperativo despierta, la persona que ha escrito esto, le está pidiendo que se produzca un cambio. 

Seguramente esta frase te parecerá un poco rara. Se parece a algo que los niños cantábamos cuando íbamos a algún espectáculo que empezaba con retraso: Que empiece ya, que el público se va, la gente se marea y los niños se mean. Yo la entiendo como una llamada de atención para que despertemos, porque vivimos semidormidos por las preocupaciones diarias y las muchas noticias que nos llegan. Intenta despertarnos usando esta frase, que recuerda la canción infantil, para llamar nuestra atención.

Como te he dicho arriba, la palabra ya tiene otros usos y en algunos casos casi se usa como una marca o marcador conversacional. Te dejo aquí un resumen visual de los usos más importantes:

usos de la palabra ya


Y con esto me despido ya hasta septiembre. Me voy a tomar unas buenas vacaciones, con un poco de desintoxicación digital. ¡Hasta el mes de septiembre y buen verano!


sábado, 9 de abril de 2016

Bueno



Es muy común encontrar por las calles de Madrid pintadas o carteles que expresan opiniones, sobre todo políticas. Lo que no es tan habitual es encontrar una pintada en la que se responde a una opinión, como pasa en la de esta imagen. En teoría, esta es una cita -la frase exacta que dijo alguien, por eso está escrita entre comillas- de Lebowski. ¿Y quién es ese Lebowski? Supongo que se refiere a un personaje de la película estadounidense El gran Lebowski, dirigida por los hermanos Coen, que con el paso del tiempo se ha convertido en una película de culto.    


Travesía del Serrallo





Esta manera de reaccionar a una opinión de otra persona, empezando con la palabra bueno, sirve para expresar desacuerdo -total o parcial- de forma suave. Bueno es un adjetivo pero también se usa mucho como marcador del discurso, que es una palabra o expresión invariable - sin masculino ni femenino, sin plural ni singular- que nos sirve para facilitar la interpretación de lo que decimos. Cuando yo opino y mi interlocutor reacciona empezando con bueno, sé que su opinión no coincide totalmente con la mía, o sea, que está en desacuerdo o que solamente está de acuerdo en parte conmigo. Como veremos al final de esta entrada, esta palabra tiene otros muchos usos, pero de momento vamos a hablar de este, que es muy frecuente y muy útil.

Vamos a imaginar que esta frase está respondiendo a opiniones de otros mensajes callejeros, mensajes que tratan de temas variados:


hay seis tertulianos
Plaza de Callao



Esta pancarta se inspira en la famosa frase -tan machista- Detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Y creo que quiere decir que muchos tertulianos -llamamos así en España a las personas que aparecen constantemente en la televisión y en la radio participando en debates sobre política- colaboran con los políticos corruptos a través de sus opiniones. 

Imaginemos una conversación entre las dos imágenes:

- Yo creo que parte de la culpa de la corrupción la tienen los tertulianos. Detrás de cada corrupto hay seis tertulianos.
+ Bueno, eso es lo que opinas tú. Yo creo que la responsabilidad es solamente del corrupto.


Veamos otro ejemplo con un cartelito que alguien puso en la pared de un hospital:


bueno
Hospital Clínico




Esta frase imita el mensaje que suele aparecer en los paquetes de cigarrillos: Fumar perjudica seriamente la salud. Perjudicar significa 'hacer daño, causar mal', y, como ya te he contado en otras entradas, durante los cuatro últimos años el gobierno ha intentado privatizar muchos aspectos de la sanidad pública (lo ha conseguido en algunos casos y en otros no, gracias a la lucha de los ciudadanos). Este cartel expresa una opinión, por lo tanto, claramente a favor de la sanidad totalmente pública. Pero no todo el mundo opina igual, así que podríamos oír una conversación como esta:

- Yo creo que privatizar la sanidad pública no nos va a traer ningún beneficio.
+ Bueno, eso es lo que opinas tú. Yo no lo tengo tan claro.


Un último ejemplo con la opinión más tonta de todas, desde mi punto de vista. Por supuesto, esta persiana está tapando la puerta de una joyería:


bueno
Calle Bravo Murillo




Por supuesto, no estoy de acuerdo con esta frase, ni siquiera con la frase Una imagen vale más que mil palabras, que a veces puede ser verdadera, pero no siempre. Las joyas nunca me han parecido algo demasiado importante; las imágenes sí, pero ¡ay, las palabras, las palabras son algo mágico para mí! Así que yo podría responder así:

- Me encanta que mi chico me regale joyas. Yo creo que una joya vale más que mil palabras.
+ Bueno, eso es lo que opinas tú. Para mí las joyas son un objeto inútil y caro. 


Como te decía al principio, la palabra bueno, usada como marcador discursivo, no solamente nos sirve para esto. En esta imagen tienes sus cinco usos más frecuentes, con algunos ejemplos:


bueno como marcador discursivo






De la primera pintada, Bueno, eso es lo que tú opinas, tío, quería comentarte algo sobre la última palabra. El tratamiento tío/a es muy usado en situaciones informales entre amigos, así que aquí no significa 'el hermano de mi madre o de mi padre', solamente es una manera de tratar a un amigo. 

Bueno, pues ya hemos llegado al final. Y supongo que te has fijado en el bueno con el que he empezado este párrafo, y que en este caso cumple la función de marcar que se acerca la despedida. ¡Y allá va la despedida! ¡Hasta pronto!





sábado, 26 de diciembre de 2015

Fin de temporada



¡Hola! ¡Se aproxima el final del año! Este fin de año coincide en España con un fin de ciclo o de temporada política: probablemente, después de las elecciones del pasado día 20 de diciembre, muchas cosas van a cambiar.

Por eso, hoy voy a dedicar esta entrada a los sustantivos (el) fin y (el) final, palabras muy cercanas que a veces son intercambiables, pero no siempre. En el uso de estas palabras hay muchas diferencias geográficas, o sea, que muchas expresiones que son habituales en España con la palabra fin en otros países de habla española son más comunes con la palabra final, y al revés. Por eso, lo que te puedo mostrar es solamente el uso mayoritario en España, pero no en todas las zonas donde se habla español.

Para observar cómo se usan estas palabras, vamos a pasear un poco por Madrid comentando algunos carteles que he fotografiado en distintos lugares de la ciudad. Al final, veremos un resumen de los diferentes usos y otro sobre algunas expresiones que parecen casi iguales pero no lo son (al final, en fin, por fin, finalmente y al fin).

Empezamos nuestro paseo en pleno centro de Madrid, en la Puerta del Sol, donde, sobre el enorme árbol de decoración navideña, alguien puso este cartel:

fines sociales
Puerta del Sol




En este cartel encontramos una de las diferencias más claras entre las dos palabras: uno de los significados de la palabra fin es 'objetivo, finalidad', o sea, la usamos para explicar para qué hacemos algo. En este cartel se pide que el dinero que se usa para el ejército se utilice con objetivos sociales (por ejemplo, ayudar a los desempleados o a las personas sin techo). La palabra final no se usa con este significado.

En cambio, cuando hablamos de la terminación o de la parte final de periodos de tiempo o de la terminación de eventos, usamos tanto fin como final; las dos tienen el mismo significado, y elegir entre una palabra o la otra es muchas veces una cuestión de preferencia (sobre todo preferencia geográfica). Veamos algunos ejemplos:


el fin del mundo
Calle Pelayo



al final del día
Plaza de Cibeles



a fin de mes
Calle Nuestra Señora de los Dolores



La primera foto es una declaración de amor; alguien dice que su amor durará para siempre, hasta que llegue el fin del mundo. En España es más habitual decir el fin del mundo; sin embargo, en otros países es más común hablar del final del mundo. Por ejemplo, así lo hace Luz Verde, un grupo musical de Venezuela que vive ahora en España, en El final del mundo, una de sus canciones.

La segunda imagen es una pancarta de una manifestación contra la violencia machista. En ella, una mujer expresa su deseo de que las mujeres, cuando su pareja masculina vuelve a casa por la tarde o por la noche, no tengan que enfrentarse con él y su violencia, y de que los hombres respeten la libertad de las mujeres. En España, para ubicar una acción en la última parte de periodos de tiempo, es muy común usar la palabra final: al final de la mañana, de la tarde, del día, de la semana. Sin embargo, fin se usa para hablar de conceptos como fin de semana (los días que no trabajamos, normalmente sábado y domingo) o Fin de Año (que muchas veces se escribe con mayúsculas, cuando se refiere a las fiestas de Nochevieja y Año Nuevo).

En cambio, cuando hablamos de meses, usamos tanto a final del mes como a fin de mes, que es lo que aparece en la pintada de la tercera foto. Una expresión muy habitual en España es (no) llegar a fin/final de mes, que significa '(no) tener dinero suficiente durante todo el mes, hasta que se cobra de nuevo el sueldo'. En la pintada, una persona se queja de que sufre estrés porque no tiene dinero suficiente para llegar a fin de mes. Algo que les pasa actualmente a muchísimos españoles, como nos dicen estos titulares de una noticia del periódico El Mundo del mes de septiembre de este año:

El 46% de los hogares reconoce atravesar dificultades económicas

Hace cinco años sólo el 13% reconocía dificultades para llegar a final de mes


Además, cuando lo que queremos es situar una acción de manera aproximada en la última parte de un periodo, usamos la forma a finales de (en plural y sin artículo), como por ejemplo en esta frase: El cine nació a finales del siglo XIX. Usamos también las formas similares a principios de y a mediados de.

Fin y final también nos sirven para hablar de la permanencia o la desaparición de objetos, enfermedades, sentimientos, ideas, etc. En este sentido, en España preferimos la palabra fin, como en este cartel del escaparate de una tienda de ropa, aunque a veces también usamos final:


sin fin
Calle Raimundo Fernández Villaverde




No sé muy bien por qué han puesto este cartel en el escaparate. Deside y Faust es el nombre de la tienda, y supongo que también el nombre de sus dueños. Quizá Deside y Faust quieren mostrarnos así su amor por la vida y transmitirnos sentimientos positivos, ¿qué crees tú?

Como has visto, no es nada fácil a veces decidir qué palabra usar. Por eso, creo que te servirá de ayuda esta imagen, donde he puesto los usos más frecuentes de estas palabras. ¡A ver qué te parece!


fin final finalidad




En este paseo por Madrid nos encontramos también con el cartel de debajo, que estaba pegado en una farola. Un hombre llamado Miguel se ofrece para arreglar cualquier cosa que no esté bien en tu casa: bañeras, paredes, enchufes, persianas, etc. Lo que me hizo gracia fue la frase ¡Por fin un hombre que cumple! En ella, cumplir significa 'hacer algo a lo que estamos obligados'. Así que este hombre, Miguel, dice que muchos hombres no cumplen (sus obligaciones, sus promesas, sus compromisos) pero él sí; por fin se usa para indicar que lo que se dice a continuación es algo deseado y esperado. Bueno, pues tengo que decir que le he llamado tres veces para arreglar cosas de mi casa y es verdad que cumple: siempre ha venido el día y a la hora que me había dicho, y siempre me ha arreglado todo bien.

Hay otras formas parecidas a por fin que usamos con diferentes valores y que te explico en el cuadro del final. Con él me despido y te deseo... ¡un estupendo fin de año! ¡Hasta pronto!


por fin





al fin por fin en fin finalmente al final



martes, 13 de enero de 2015

Es mi sino


Espero que en este último mes hayas podido ver más a tus amigos y que hayas brindado con ellos por un año y un mundo mejor. Si es así, fenomenal, has tomado el mejor vino (o agua, o zumo, con lo que brindes), porque, como decía el cantante francés Georges Brassens,...


si no sino
Café Di Vino, calle Manuela Malasaña

Nos han metido en la cabeza que lo mejor es lo más caro, pero no siempre es así. El sino de esta frase del escaparate nos sirve para corregir esa idea equivocada, y para decir "el mejor vino es el que se comparte con otras personas".

Antes de ver más ejemplos con esta palabra "sino", recordemos que existen sino y si no, y además, "sino" tiene dos usos bien diferentes:


sino si no


El conector sino es un poco formal, se usa sobre todo por escrito. Cuando hablamos usamos estructuras más repetitivas. Por ejemplo, en lugar de decir "No fue Lope sino Cervantes", diríamos "No fue Lope, fue Cervantes".

Hay un grupo de jóvenes anarquistas que hacen muchas pintadas en Malasaña, muy cerca de mi escuela, a los que les encanta este conector sino, aunque sea formal. De ellos son estos otros dos ejemplos:


sino
Calle San Mateo

La idea que todo el mundo tiene en España es que tenemos un gran problema, que es la crisis. Para estos jóvenes, el problema no es la crisis, el problema es la obediencia (o sea, hacer lo que nos dicen las leyes y el gobierno, deberíamos ser más rebeldes). Como ves, lo que hacemos con este conector es:

             1. Negamos la idea o información incorrecta.
             2. Introducimos la idea o información correcta con la palabra sino.

Otro ejemplo de los mismos autores:


sino
Calle Santa Brígida
En Mucha, mucha policía ya te hablé de la poca popularidad que la policía tiene en este momento, especialmente entre los jóvenes. En esta pintada dicen que el problema no es solamente la actitud de la policía frente a los ciudadanos en muchos momentos; el problema real es la existencia de la policía, o sea, la policía no debería existir.

En algunos libros nos dicen que pero y sino significan lo mismo, y que usamos la palabra sino cuando la primera frase es negativa. Esto no es correcto: pero tiene su significado y sino el suyo. Y pero podemos usarlo perfectamente detrás de una frase negativa:

No tengo azúcar pero tengo sacarina, que también sirve.

La diferencia es que aquí no estoy corrigiendo la información de la primera frase, sino que estoy dando dos informaciones: "No tengo azúcar" y "Tengo sacarina".

Y ya que hablo de pero y antes he nombrado a los anarquistas, voy a terminar con la foto de una imagen que me hizo mucha gracia:


soy anarquista pero me mantienen vivo mis padres
Calle Mira del Río

He tenido que restaurar un poco la frase, porque algún anarquista enfadado había tachado algunas palabras. Esta obra de arte callejero se ríe de un tipo de joven, que dice que es anarquista, que lucha contra los poderes -los políticos, la policía, etc.- y dice que está fuera del sistema, pero que vive gracias al dinero de sus padres (que sí forman parte del sistema).
     
Sé que hay gente a la que no le gustará esta última imagen, pero ¿qué le voy a hacer? Mostrar la realidad y ser crítica es mi sino, no lo puedo evitar. ¡Hasta pronto!


lunes, 21 de julio de 2014

Es país para viejos

Una de las cosas que más sorprende a muchas personas de otros países es la gran presencia que tienen en las calles de Madrid (y otros lugares de España) los mayores (también llamados viejos -que resulta negativo- o ancianos -si son muy mayores, digamos a partir de los 80, pero a ellos tampoco les gusta que les llamen así-).
    
Y es verdad: los parques, los bancos de las plazas, las cafeterías del centro de la ciudad son lugares de paseo y de encuentro para estas personas (y espero que lo sigan siendo en el futuro para las personas de mi generación y las más jóvenes). Pero algunos mayores también toman un papel más activo en nuestra sociedad, como por ejemplo estos, que están participando en una manifestación contra los recortes del Gobierno:

yayoflautas
Calle Alcalá


Los yayoflautas o yay@flautas (con esa @ que quiere incluir a mujeres y hombres) son grupos de personas mayores que, desde 2011, cuando comenzó el movimiento 15M, se formaron para luchar contra los recortes en derechos sociales. La palabra yayo es una adaptación de la palabra catalana iaio, que significa 'abuelo', porque fue en Cataluña donde se creó el primer grupo, y allí le dieron nombre al movimiento. La segunda parte, flautas, necesita un poco más de explicación.

La palabra perroflauta, que no aparece en los diccionarios oficiales, hace años que se usa para designar a un tipo de persona, normalmente joven, con aspecto de hippy moderno, que muchas veces va acompañada de perros, y aparentemente vive de tocar la flauta y pedir dinero a la gente que pasa (puedes encontrar una descripción más detallada en este enlace). Pero esa palabra, que era solamente una descripción graciosa, en los últimos años es usada negativamente por los políticos y periodistas conservadores para insultar a todas las personas que participan en protestas contra las decisiones del Gobierno. 

Por eso, estos grupos de mayores decidieron llamarse así, como explican en su Manifiesto:

Somos la generación que luchó y consiguió una vida mejor para sus hijos e hijas. Ahora están poniendo el futuro de nuestras hijas y nietas en peligro. Estamos orgullosas de la respuesta social y del empuje que están mostrando las nuevas generaciones en la lucha por una democracia digna de este nombre y por la justicia social, contra los banqueros y los políticos cómplices. Estamos a su lado, de corazón, en las asambleas de barrio y también en la acción. Si quieren descalificar su valentía llamándolos “perroflautas”, a nosotras nos pueden llamar “iaioflautas”.


Así que, por esta valentía y esta presencia en las calles de muchos de nuestros mayores, creo que España sí es un país para viejos, al contrario que en el título de la novela de Cormac McCarthy (y la película posterior de los hermanos Coen), No es país para viejos. Pero este título es justamente con lo que juegan en esta otra pancarta:


vamos que
Glorieta de Atocha

Creo que el mensaje se entiende bien, ¿verdad? Con la política económica del Gobierno, ni los trabajadores, ni los jubilados, ni los que han perdido su empleo, ni los jóvenes que todavía no trabajan, tienen presente ni futuro en este país. Y un país en el que no hay esperanza en el futuro no es un país.

Esta conclusión comienza con la expresión Vamos, que..., muy usada en la lengua informal con esta función: expresar conclusiones que sacamos de mensajes que se dicen justamente antes, por la misma persona que las dice o por otras personas. Veamos algunos ejemplos:

(Dos compañeras de piso)
- Ay, ¡qué bien se está en casita con el aire acondicionado! ¡Qué pereza salir a la calle con este calor!
+ Vamos, que no quieres ir a la compra, ¿verdad? Pues yo no voy a ir, te toca a ti esta semana.

(Un hombre a su pareja)
- Pues yo no sé si tengo muchas ganas de ir a una exposición: es sábado, habrá un montón de gente, y  además está muy lejos, hay que hacer dos transbordos en el metro... Vamos, que no me apetece nada ir, preferiría ir al cine, la verdad.

Este no es el único uso. Aquí tienes los más habituales:


conector vamos que



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Con esta entrada me despido, ¡pero hasta dentro de poco tiempo! Me tomaré unas vacaciones hasta septiembre, pero seguiré callejeando para traerte más cosas interesantes en el próximo curso. ¡Que tengas un estupendo verano!