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sábado, 12 de noviembre de 2016

Pongamos que hablo de Madrid

Desde el verano, me he encontrado por las calles con varias pintadas que tienen frases de canciones de Joaquín Sabina. No sé si lo conoces, pero en España es un cantautor (o sea, una persona que canta y compone sus propias canciones) muy, muy famoso desde hace ya bastantes años.

La verdad es que las letras de sus canciones son muy interesantes y tienen una gran calidad poética. Ahora que le han dado a Bob Dylan el premio Nobel de Literatura, ¡quizá se podría proponer a Sabina para el próximo año!

Sabina ya tiene bastantes años, nació en 1949, pero parece que sigue teniendo muchos admiradores, porque suele ser gente joven la que hace pintadas como esta:


más de cien palabras, más de cien mentiras
Plaza de Alonso Martínez

Cuando leemos esta frase, parece que quiere decir que todo en este mundo es mentira, pero Joaquín Sabina es mucho más optimista y sus mensajes son, por encima de todo, un canto a la vida. Estas palabras están en la canción Más de cien mentiras; en ella, Sabina hace una especie de lista de todo lo que tenemos las personas de nuestra época y de esta zona del mundo en la que vivimos: "Tenemos memoria, tenemos amigos. / Tenemos los trenes, la risa, los bares", así es como empieza esta canción. Y lo que dice en el estribillo (la parte de la canción que se repite) es esto:


Más de cien palabras, más de cien motivos 
para no cortarse de un tajo las venas.
Más de cien pupilas donde vernos vivos, 
más de cien mentiras que valen la pena. 



Las palabras (yo entiendo que las palabras de otras personas) nos dan esperanza, nos ayudan a mantener nuestra vida, son motivos para no suicidarse (cortarse las venas es uno de los métodos más habituales). Las miradas (las pupilas) y las palabras de otros nos ayudan a vivir; pueden ser mentiras, pero valen la pena.



más de cien mentiras
Calle Alcalá

Entre las muchas cosas que tenemos en nuestro mundo, y que nos ayudan a vivir, a creer en algo (aunque muchas veces sean mentira), Sabina nombra los horóscopos, las Biblias, los Coranes, o sea, las religiones y otras creencias. Luego dice "ramblas en la Luna", y no sé muy bien qué quiere decir, quizá que el ser humano tiene aspiraciones que le ayudan a vivir, como la posibilidad de habitar otros planetas; las "vírgenes de cera" de las que habla no sé si son figuras de la Virgen de los católicos, la verdad es que no sé a qué se refiere, así que, si tienes alguna idea, ¡cuéntanosla! Porque con las canciones de Sabina pasa a veces como con la poesía, que uno las ha leído o cantado mil veces, y cuando te pones a pensar en qué significa exactamente, te das cuenta de que no lo tienes muy claro.

Supongo que ahora tendrás ganas de escuchar esta canción, ¿no? Aquí la tienes, creo que te gustará:





Estas dos pintadas no son las únicas que he encontrado con versos de Sabina. En un solar (un trozo de tierra no construido dentro de una población) rodeado por un muro encontré esta otra. Fíjate no solamente en la pintada sino en el contexto, porque hay un contraste muy grande entre las palabras de Sabina y el lugar en el que están escritas:


Calle Gonzalo Herrero

pongamos que hablo de Madrid
Calle Gonzalo Herrero

Como ves, este es un espacio bastante abandonado, sucio, feo. El verso de Sabina viene de una canción llamada Pongamos que hablo de Madrid, probablemente su canción más popular. Así que Madrid es un lugar donde el deseo viaja en ascensores; esto es una metáfora, claro, y transmite la idea de una ciudad sofisticada, moderna, donde las relaciones personales se producen en espacios artificiales como los ascensores. Frente a esta imagen de Sabina, está la realidad de algunas zonas de la ciudad de Madrid, como esta: suciedad, abandono, fealdad.

Y esta es la canción donde aparece esa frase y que Sabina dedica a Madrid, la ciudad donde vive, aunque él nació en el precioso pueblo de Úbeda (Jaén):




¿Y qué significa pongamos que? Significa 'supongamos que, imaginemos que', y se usa, igual que estas formas, para evocar situaciones imaginarias y a partir de ellas, hacer hipótesis o decir lo que podrías o deberías hacer en esa situación. Es una expresión que se usa con esta función sobre todo en la lengua informal.

Te voy a dar dos ejemplos. El primero es de un blog de cocina:

Pongamos que estamos a dieta y queremos comer pizza porque se nos antojó. Pongamos que ese día tenemos el pan bajo mínimos o directamente no tenemos pan. Pues aquí está la solución perfecta. Puedes hincharte a comer esta “pizza” y decir que has comido sano (https://mariadelpinoblog.wordpress.com/2016/08/14/receta-pizza-con-base-de-calabacin/

El segundo ejemplo es de un cuestionario muy divertido que te ayuda a saber si podrías sobrevivir al ataque de un tiburón, y es una de las preguntas que hacen:

Pongamos que tuvieras que defenderte del tiburón, ¿qué zonas atacarías antes?
a) Ojos, hocico, branquias.
b) Costado, barriga, “mejilla”.  
(http://supercurioso.com/test-tiburones-podrias-sobrevivir-o-evitar-un-ataque)

Seguro que ya te has fijado en que en el primer ejemplo el verbo que está después de que (estamos) se usa en presente de indicativo y, en cambio, en el segundo ejemplo está en imperfecto de subjuntivo (tuvieras). Esta forma se usa igual que imagínate / supongamos / imaginemos + que..., que ya te expliqué en La imaginación al poder. Así que tiene esas dos posibilidades.

No siempre usamos la forma pongamos. Si nos dirigimos a una persona en particular, podemos usar Pon que...

En fin, pues hemos llegado al final de la entrada de hoy. Igual que en la primera foto, quiero decir antes de terminar: ¡Viva Sabina! Espero que te gusten tus canciones y sus letras tanto como a mí.

¡Hasta pronto!


martes, 28 de junio de 2016

Que me caigo

Un día de estos, cuando iba camino de mi escuela, me encontré con estos animalitos pintados en una zona que está en obras:

que me caigo
Calle Beneficencia

Y pensé: "¡Yo también me caigo, pero de cansancio!" Necesito descansar y mucho, necesito un verano largo como los de la niñez, con sus momentos aburridos por no tener nada que hacer, y lleno de momentos agradables con mi pareja y mis amigos, con la gente que trae alegría a mi vida.

Es posible que te preguntes por qué han escrito ¡que me caigo! y no simplemente me caigo. Ese que (sin acento) lo usamos a menudo en exclamaciones con las que queremos llamar la atención del oyente. Por ejemplo:

¡Eh, que estoy aquí! (cuando alguien pasa buscándonos y no nos ve)

¡Oye, que yo también quiero tarta! (si la persona que está repartiendo la tarta da a otras personas pero no a nosotros)

Podríamos decir estas frases sin que y serían perfectamente correctas. Esta palabra solamente añade el sentido de algunos verbos que no decimos antes del que, como por ejemplo: Date cuenta de que, fíjate en que.


Volviendo al tema del principio, durante este curso he tenido experiencias de todo tipo: emocionantes, divertidas y muy duras. De ahí la necesidad de descansar. Pero no te preocupes, querido lector, que no me voy a caer, porque...

soy como el junco
Calle Sombrerete
Los juncos son unas plantas que crecen al lado de los ríos: son delgadas y flexibles, y el viento las mueve a un lado y a otro. Por su flexibilidad, se han usado tradicionalmente para fabricar muchos objetos.

Con todo lo que te he dicho, seguro que ya te imaginas que me estoy despidiendo para todo el verano, y así es. Este descanso veraniego (adjetivo que viene de verano) va a ser también un descanso de la vida virtual. ¡Hasta el mes de septiembre!




Un abrazo,



domingo, 31 de enero de 2016

La imaginación al poder

¿Qué respondes a esta pregunta que alguien ha pintado en un muro de un barrio de Madrid? ¡Ten en cuenta que un jabalí es un animal salvaje parecido a un cerdo! La segunda opción, NS/NC, significa "No sabe / No contesta"; la tercera, Waguawiwa, es el nombre comercial del dibujante colombiano y venezolano Andrés Colmenares, que no sé si fue el que pintó esto.


te imaginas un jabali
Calle Villaviciosa

¿Te lo imaginas, entonces, o no? Bueno, uno puede imaginar cualquier cosa, pero algo muy diferente es que sea realidad. Fíjate que en la foto aparece el verbo imaginar en forma reflexiva: me imagino, te imaginas, se imagina, etc. Existe también la forma no reflexiva: imagino, imaginas, imagina, etc. En este caso, y a diferencia de otros (como por ejemplo, quedar y quedarse), no hay ninguna diferencia de significado entre usar la forma reflexiva y la no reflexiva. Quizá la forma reflexiva es ligeramente más informal, no hay otra diferencia. 

También en este cartel usan la forma reflexiva:



imaginate que pudieras
Plaza del Canal de Isabel II

Es un cartel que anima a los jóvenes a participar en la acción política para cambiar muchas situaciones que les afectan. Lo hace pidiéndoles que imaginen una situación que no es habitual, desafortunadamente: que los jóvenes puedan cambiar las cosas.

Generalmente usamos el verbo imaginar(se) para introducir una información que presentamos como algo que creemos posible, que probablemente es real:

- Ayer no vino Marga a trabajar, yo por lo menos no la vi.
+ Yo tampoco. Me imagino que está todavía de vacaciones, creo que le quedaban unos días libres.

- ¿Llamamos a Patricia?
+ Vale, llámala, me imagino que habrá salido ya de clase.

Como con otros verbos que cumplen la misma función, introducir una información que creemos verdadera (como creer y suponer), imaginar(se) introduce una frase que tiene el verbo en indicativo (en los ejemplos anteriores, está, quedaban y habrá salido).

Sin embargo, cuando le pedimos a alguien que suponga o imagine algo, como en la foto de arriba, no estamos afirmando nada ni dando ninguna información. Si la acción imaginaria se presenta como algo difícil, poco probable o imposible, con mucha frecuencia se usa el imperfecto de subjuntivo:

Imaginaos que la Tierra fuera plana. ¿Nos podríamos caer?
Supón / Suponte que tuvieras un hijo. ¿Qué nombre le pondrías?
¿Te imaginas que viviéramos en Londres? ¿Cómo sería nuestra vida?

En esta construcción, de todas formas, en la lengua informal es muy habitual usar igualmente el indicativo, sin ningún cambio de significado:

Imaginaos que la Tierra es plana. ¿Nos podríamos caer?
Supón / Suponte que tienes un hijo. ¿Qué nombre le pondrías?
¿Te imaginas que vivimos en Londres? ¿Cómo sería nuestra vida?

Esta alternancia y posibilidad de elegir entre indicativo y subjuntivo también existe cuando negamos la acción de imaginar:

Nunca imaginé que existía/existiera gente tan buena
No imaginaba que había/hubiera tanta gente en el concierto

Todo esto es aplicable solamente a las oraciones sustantivas, o sea, a las oraciones que empiezan con la palabra que y que completan el sentido de la oración principal, en este caso cumpliendo la función de complemento directo.

En otro tipo de oraciones, usamos siempre indicativo:

No te puedes imaginar lo que ha pasado
¿A que no te imaginas con quién me encontré ayer?
No me imagino dónde puede estar.

Parece un poco complicado, pero no lo es, como verás en este cuadro:



imaginar subjuntivo indicativo



Como ves, el verbo imaginar nos da mucha libertad para elegir: con forma reflexiva o no, con indicativo o subjuntivo en muchas ocasiones. ¡Y es que la imaginación es lo mejor que tenemos: nos da el poder de volar con nuestra mente, de crear, de soñar! ¡La imaginación al poder!

¡Hasta pronto!










domingo, 17 de enero de 2016

¿Juro o prometo?



En una calle del barrio de Lavapiés que tiene el mismo nombre que el barrio, las persianas de un estanco (una tienda donde se vende, sobre todo, tabaco) están decoradas con este muro, en el que aparece, a la derecha, la palma de una mano abierta, y sobre ella, un mensaje:


juras o prometes
Calle Lavapiés


juras o prometes
Calle Lavapiés





Jurar y prometer son en realidad la misma acción. Las dos expresan un compromiso personal y firme con la verdad de lo que se va a decir después. Pero con el tiempo, jurar ha tomado un sentido religioso, porque es frecuente que los juramentos se hagan poniendo por testigo a dios (Juro por Dios que...); también porque, en los actos institucionales, juicios, etc., este juramento se hacía (y a veces todavía se hace) delante de la Biblia o poniendo la mano sobre la Biblia.

Estos días en España los diputados y senadores comienzan sus tareas después de las elecciones. El primer día, tienen que jurar o prometer cumplir y hacer cumplir la Constitución (la ley fundamental de la organización del Estado). Algunos juran (los que son religiosos) y otros prometen (los que no son religiosos y los que piensan que la religión no tiene nada que ver con la política). 

En la lengua informal, sin embargo, no se da tanta atención a esta diferencia y muchas veces se usa jurar sin connotaciones religiosas, igual que prometer. Otra diferencia entre el uso formal y el informal es que, en los juramentos formales, normalmente se usa, después de estos verbos, un infinitivo; por ejemplo, los jueces suelen decir, antes de hacer preguntas: ¿Jura o promete decir la verdad? En cambio, normalmente usamos la construcción que tienes en la imagen de debajo.

En esta imagen te hago una promesa. ¿Y tú, me prometes que seguirás leyendo este blog?


te juro que indicativo




sábado, 10 de noviembre de 2012

El subjuntivo y los farmacéuticos de Valencia

Lee los carteles de los escaparates de las tiendas y aprenderás más español


Carteles con subjuntivo


El fin de semana pasado, en Valencia, vi este cartel en los cristales exterior de una farmacia:

subjuntivo

Como imaginas, este cartel habla de un conflicto. Los farmacéuticos (o sea, las personas que han estudiado Farmacia en la universidad, y que en su mayoría trabajan en las farmacias) de la Comunidad Autónoma Valenciana llevan varios meses sin cobrar unos 450 millones de euros que les debe la Generalitat Valenciana (el gobierno de la Comunidad Valenciana).

Para entender el porqué de esta deuda, es necesario conocer un poco el sistema sanitario español (que, por otro lado, no sabemos cuánto durará, porque está cambiando y recortando servicios a ritmo acelerado): todas las personas que van al médico en las consultas de la Seguridad Social o Sistema Nacional de Salud (el sistema sanitario público) reciben, si las necesitan, las recetas de sus medicamentos. Con estas recetas, los pacientes van a las farmacias; allí se les dan sus medicamentos a cambio de un pago, que es diferente según los diferentes pacientes (por ejemplo, alguien que trabaja y gana menos de 100.000 euros al año paga el 50% del precio; un pensionista que gana más de 18.000 euros al año paga un euro por receta, con un tope anual de 18 euros). El resto del precio del medicamento se lo paga cada Comunidad Autónoma a las farmacias, porque estas tienen que pagar a los que les venden los medicamentos. ¿Por qué lo paga cada Comunidad Autónoma? Porque desde hace muchos años todos los asuntos relacionados con la sanidad son gestionados en cada Comunidad Autónoma por su propio gobierno autónomo.

¿Qué está pasando en la Comunidad Valenciana (y ha pasado ya en otras comunidades)? Que las farmacias compran los medicamentos -adelantando el dinero- y la Generalitat no les devuelve el dinero de las recetas de la Seguridad Social. Por eso los farmacéuticos, que se están quedando sin dinero para comprar medicamentos (y para vivir) hacen desde el lunes huelga indefinida cerrando sus farmacias. Desde hace una semana, solamente abre una de cada tres farmacias, y está empezando a haber dificultades para encontrar algunos medicamentos.

Vamos a fijarnos ahora en la forma gramatical de las frases del cartel:


para que subjuntivo


Como ves, tenemos una frase compuesta, con dos verbos:

1. Los farmacéuticos valencianos no tenemos...

2. para que no se hunda la prestación farmacéutica (o sea, el servicio de farmacias)

El sujeto de la primera frase: "Los farmacéuticos valencianos"; el de la segunda, "la prestación". Cada verbo tiene un sujeto diferente. Se cumple la regla que vimos en una entrada anterior, Para / para que, y por eso usamos subjuntivo.

Vamos con la parte de la derecha:


querer que subjuntivo


Con el verbo "querer" pasa exactamente lo mismo que con "para": cuando el sujeto de la primera frase es diferente del sujeto de la segunda frase, tenemos que usar que + un verbo conjugado en subjuntivo. Fíjate:

1. Los farmacéuticos valencianos queremos

2. Los valencianos tengan...

Primer sujeto: los farmacéuticos; segundo sujeto: los valencianos.

En cambio, si el sujeto es el mismo, la misma persona, usamos un infinitivo. Por ejemplo, en estos carteles imaginarios de los farmacéuticos valencianos:


LOS FARMACÉUTICOS VALENCIANOS QUEREMOS RECIBIR NUESTRO DINERO


LOS FARMACÉUTICOS VALENCIANOS NO QUEREMOS MOLESTAR A LOS PACIENTES


Otro ejemplo de la construcción con subjuntivo lo tenemos en una de las fotos de cabecera de este blog:


querer que subjuntivo


Esta placa de Madrid, colocada por el 15-M, habla de "ellos" (los políticos) y "nosotros" (el pueblo, los ciudadanos). Son diferentes sujetos, por eso se usan los subjuntivos "pensemos, actuemos, votemos".

Si quieres ver otra placa como esta y conocer un poco de la historia de estas placas, puedes ir a la entrada Esto no es una campaña electoral.  

¡Ojalá se solucione pronto el problema de las farmacias valencianas! Por si acaso, si viajas a Valencia próximamente, llévate tu botiquín bien provisto.